Historia de vida… | Graciela Azcárate/Especial para Espacinsular

“Vive una vida buena y honorable. Luego cuando te hagas vieja y recuerdes el pasado, verás como disfrutas por segunda vez”

Anónimo

 “Yo soy una memoria y tengo conciencia de ello y por tanto lo que me toca es acumular hechos de la geografía personal".

Nélida Piñón

 "La gente dice que hay que dominar su aldea. No, la aldea es insuficiente. A mi juicio, hay que destronar el concepto de frontera y saber mucho. Hay que viajar todo el tiempo y sin límites como si uno tuviera alas".

Nélida  Piñón

“Yo no opino. Escribo con las tripas, desde  que aprendí a leer y escribir, en Buenos Aires, a los seis años y  desde hace veinte años,ininterrumpidamente,  en la prensa de Santo Domingo que acepta publicarme. Es como el baño bienhechor del “La cacica”. Es como eso que dice Amos Oz  que uno escribe  con la misma necesidad de comer, dormir y hacer el amor.”

Graciela Azcarate, Historia de vida, 2011. 

A modo de introducción

En el año 2011 escribí sobre distintas mujeres latinoamericanas, africanas y asiáticas.

Nélida Piñón, como escritora brasileña me llamó especialmente la atención. Cuando le dijeron que era considerada la gran heredera de la tradición literaria brasileña, y la vanguardia en la renovación del lenguaje contestó  enfática: " No soy deliberadamente nada. Soy una autora que plantea encontrarse".

Dijo algo muy importante: quería  ser cada vez más la artista que ambiciona excelencia.   "Quiero ser sincera, conmoverme, ser capaz de reproducir lo que salga de lo profundo de mi ser, no quiero someterme a las presiones del mercado, no tengo miedo de no tener éxito. A mí me interesa que se vea que estoy siendo honesta, profundamente veraz, ése es mi camino".

Las dos brasileñas, Dilma y Nélida  quieren ser honestas y veraces. El éxito es lo de  menos.  La brasileña de 80 años y la de 68 años dicen que entre ellas y su vida no hay esquizofrenia. Cinco años después, la vida, la política, las circunstancias han planteado disyuntivas. Dilma Rouseff fue destituida como presidenta de Brasil el 31 de agosto de 2016. Es bueno y ejemplificador ser honestas y revisar el pasado.

Una mujer de  éxito

El domingo pasado el blog digital uruguayo El Polvorín me envió una entrevista de dos mujeres defensoras de los derechos humanos y un video donde mostraban al presidente Mujica, repartiendo panfletos de adhesión al 25 de noviembre,  en la conmemoración del día de los derechos de las mujeres. Incontinente verbal, arrabalero, machista, profundamente sudamericano del otro siglo, torpe en lo que decía y en su imagen,  el pobre uruguayo metió la pata,  igual que  nos pasa aquí,  cuando dijo que “había que saber perder”. Le cayeron como la conga, se ve en el video,  pero es una conga respetuosa. 

Lo extraordinario y lo que me llamó la atención es que a diferencia de aquí, no hubo acoso mediático, no se buscó el sarcasmo ni la ironía para destrozar al contrincante, no se dejó que los lectores interactivos denigraran, ni descargaran  su rabia, impotencia y cobardía. Nada de lo que nos pasa aquí en las redes digitales y en algunos medios pasó en Montevideo.

Por el contrario, la entrevista,  después de mostrarlo al presidente Mujica en su dislate,  da la voz a dos mujeres uruguayas que desde distintos ámbitos de defensa y representación de las mujeres le dicen de manera respetuosa  y educada que es un hombre retrógrado, que habla  sin saber y lo que es peor sin pensar, reproduciendo en su lenguaje  la  chabacanería  y los viejos estigmas del machismo, del lenguaje que agrede, ofende y viola. No eran académicas, ni artificiosas, ni pomposas en el hablar,  ni repetían recetas del gueto feminista o de las burócratas internacionales. 

Dilma siendo juzgada

 

Eran dos mujeres educadas, gentiles pero inflexibles.

Una de ellas le recordó  que él comete desatinos en distintos asuntos del país,  no solo en temas de la mujer y le recomienda aprender a callar, a ser prudente  y comedido,  a reconocer que uno envejece y que arrastra la vieja cultura autoritaria,  y de manera ponderada y con altura le dicen  que dé voz a gente preparada, con conocimientos del tema y sobre todo  calificada en temas de  derechos humanos. De ser posible gente joven y dispuesta a cambiar los viejos modelos patriarcales.

Guardé la entrevista y me dediqué a Santo Domingo pensando en el tema de mi próxima Historia de vida.  Hace semanas que sigo con curiosidad  las controversias que se dan en un medio digital y un articulista de prensa escrita que se queja del trato de los lectores interactivos. Se suma,  a la curiosidad que me lleva desde hace  tiempo a pensar en el coro o la claque cibernética.  Me quedé pensando en una polémica que se dio hace un tiempo entre una periodista  y un profesor de filosofía seguidor de Danilo Medina. Lo acosaron, se rieron de él,  lo denigraron y prácticamente actuaron de  linchadores virtuales. El profesor contestó  con altura, defendió su derecho a  seguir a Danilo pero lo que me llamó la atención es el grado de  violencia y un aire de acoso a lo KKK.

Recordé lo que pasó con un texto que escribí a la muerte de Néstor Kirchner. El grado de insulto, de denigración por lo que había escrito valió para que el  editor del medio donde colaboro  advirtiera que había medios de controlar la emisión de los mensajes violentos, que no se iban a tolerar ofensas, afrentas, ni vejámenes y que se iban a tomar las medidas de lugar. Recalcó medidas técnicas que yo no tengo idea. No fue solo el editor,  muchos lectores interactivos de ese medio  dieron a los ofensores una lección de tolerancia, educación y civilidad.

No me queda más remedio  que rememorar estos hechos, atar cabos con una cultura que se va haciendo de a poco en los medios digitales y la directa  conexión que tiene el lenguaje, el machismo, las practicas sexistas en el trabajo, en los medios, en la calle,  en las declaraciones de los políticos, y sobre todo en eso, que suena a cátedra y que es el empoderamiento de las mujeres. En cualquier  momento y lugar.  Es ese matiz   de como asumimos el poder,  cualquier mujer,  en cualquier aspecto  y situación de la vida sin importar el rango, rol,  extracción social, étnica o  económica.

Hace días  mientras pensaba  en lo que  pasa en la prensa nacional, me puso de muy buen humor un lector interactivo que me pide la opinión de lo que nos puede pasar en caso de   ganar el PLD. Sinceramente, yo no opino. Escribo con las tripas, desde  que aprendí a leer y escribir, en Buenos Aires, a los seis años y  desde hace veinte años, ininterrumpidamente,  en la prensa de Santo Domingo que acepta publicarme. Es como el baño bienhechor del “La cacica”. Es como eso que dice Amos Oz  que uno escribe  con la misma necesidad de comer, dormir y hacer el amor. 

Hoy, muy temprano al leer el periódico Clarín, cuando vi la foto de Dilma Roussef, a los 22 años, presa de los militares,  de eso hace cuarentaidos años  recordé a otra brasileña.

Evoqué A Nélida Piñón cuando escribió: "Yo soy una memoria..."

Tomás Eloy Martínez, en su novela "El vuelo de la reina", dice  que es "una de las mujeres más inteligentes de Iberoamérica".

Con la presidenta de Brasil se llevan diez años  de  diferencia de edad.

 Dilma  nació el 14 de diciembre de 1947 y  Nélida nació en Río de Janeiro, el 3 de mayo de 1937, en el seno de una familia de origen español el padre, y brasileña la madre. Periodista y licenciada en filosofía se definió a sí misma como una escritora las veinticuatro horas diarias, cuya fascinación por la palabra se remonta a su temprana infancia y a sus ancestros gallegos y celtas.

Las dos brasileñas, Nélida Piñón y Dilma Rouseff  comparten la inflexibilidad, una  ética que defienden una en el trabajo de la política, como  economista y ahora presidenta;   y la escritora  que ha defendido su trabajo y su filosofía estética con aseveraciones tales  como: "La gente dice que hay que dominar su aldea. No, la aldea es insuficiente. A mi juicio, hay que destronar el concepto de frontera y saber mucho. Hay que viajar todo el tiempo y sin límites como si uno tuviera alas".

El Jurado del XVII Premio Internacional Menéndez Pelayo del año 2003 le concedió por unanimidad el Premio por primera vez a un autor en lengua portuguesa y también por primera vez a una mujer en su calidad de escritora y profesora brasileña.

En una entrevista dijo que: "El pan de cada día" es un volumen de reflexiones sobre las angustias, inquietudes, aflicciones, aciertos y desaciertos de la civilización, bajo la visión de una mujer".

Cuando le dijeron cómo llevaba su vida personal y su trabajo de escritora dijo que no había divorcio entre su narrativa y la realidad: "Uno es un ser de la escritura todo el tiempo. No hay esquizofrenia entre el escritor y la persona. Uno es un conjunto de circunstancias que lo han llevado a pensar el mundo por la visión de la narrativa, de la historia, del recuento, del registro de la memoria. Yo soy una memoria y tengo conciencia de ello y por tanto lo que me toca es acumular hechos de la geografía personal".

Para ella la narrativa es una forma de reflexión y un sistema para establecer opciones todo el tiempo que le permiten aprender la realidad brasileña desde su visión cosmopolita del mundo.

"Yo soy hija de los griegos, de los romanos, de los europeos, de los celtas, de los ibéricos… yo soy una criatura que me imagino, se mueve dentro de una serie de capas geológicas".

Cuando le dijeron que es considerada como la gran heredera de la tradición literaria brasileña, y la vanguardia, en la renovación del lenguaje contestó  enfática: " No soy deliberadamente nada. Soy una autora que plantea encontrarse".

En cuanto al futuro de su narrativa afirmó que quiere ser cada vez más la artista que ambiciona excelencia.   "Quiero ser sincera, conmoverme, ser capaz de reproducir lo que salga de lo profundo de mi ser, no quiero someterme a las presiones del mercado, no tengo miedo de no tener éxito. A mí me interesa que se vea que estoy siendo honesta, profundamente veraz, ése es mi camino".

Las dos brasileñas quieren ser honestas y veraces. Solo eso. El éxito es lo de menos.  La brasileña de 74 años y la de 64 años dicen que entre ellas y su vida no hay esquizofrenia. Y es así porque hoy  apareció  en la prensa brasileña una fotografía inédita de la actual presidenta Dilma Rousseff en 1970, delante de un tribunal militar de la dictadura.

La fotografía fue tomada en noviembre de 1970, cuando  tenía 22 años. Aparece con el pelo corto, extremadamente delgada, frente a dos militares que se tapan el rostro ante la fotografía. La imagen fue publicada por la revista Época y forma parte del libro que será publicado los próximos días  titulado “La Vida Quiere Coraje” biografía escrita por el  periodista Ricardo Amaral.

Rousseff fue detenida en 1970 y durante casi tres años fue presa política del régimen, luego de participar del grupo de resistencia armada Vanguardia Armada Revolucionaria-Palmares. En prisión, la mandataria, que asumió el 1 de marzo, fue torturada durante 22 días. Luego de esa tortura en San Pablo fue llevada a una audiencia ante la Auditoria Militar de Rio de Janeiro.

El 23 de enero de 2011 en una historia de vida titulada “El mundo del revés reproduje una entrevista de  Eric Nepomuceno periodista de Pagina 12.

 El  escribió: “A una semana de haber asumido como la primera mujer presidenta del mayor país latinoamericano, Dilma Rousseff dejó indicios consistentes de cómo podrá ser su gobierno. Justificó la fama de dura y exigente, lució habilidades de conspiradora, exhibió la frialdad de quien sabe que el juego será duro, y que está lista para jugarlo. En su primera semana no salió del Palacio, no se expuso a combates menores, fue rápida y directa frente a movimientos que le podrían causar malestar e incomodidad. Ha sido de una puntualidad rigurosa, y se mostró una jefa implacable.”

Casi un año después, Dilma Rouseff como su compatriota no es esquizofrénica, han  destronado el concepto de frontera, saben  mucho. Han viajado todo el tiempo y sin límites como si tuvieran alas.

La presidenta brasileña cuenta con el apoyo y fervor de más de un 70% de la población brasileña  porque entre muchas otras cosas acertadas ha sido inflexible con los corruptos  heredados de la presidencia de Ignacio da Lula Silva. No apeló a su pasado guerrillero, no  ha despertado lastima ni se ha colgado del mito de la viuda vestida de luto  como su vecina del sur.

Como la escritora  Nélida Piñón,  es limpia, gentil, inflexible, educada, implacable. Las dos brasileñas me recordaron esa frase hermosa  de  Ralph Waldo Emerson para describir el éxito en la vida de las  personas.

“Reír con frecuencia y amar mucho. Ganarse el respeto de personas inteligentes y el afecto de los niños. Conseguir la aprobación de críticos honestos. Apreciar la belleza. Darse. Dejar el mundo un poco mejor. Con un niño más sano, un jardín más florido o una condición social más alta. Jugar y reír con entusiasmo y cantar con exaltación.

Saber que al menos una vida respiró más fácilmente porque tú viviste.

Eso  significa tener éxito”. 

Nota: esta historia de vida fue escrita en 2011- La he reescrito y adecuado a la realidad del 2 de  Septiembre de 2016. Ha sido enriquecida con fotos para ser publicada en Espacinsular  la próxima semana.

Fuentes:http://www.clarin.com/mundo/Difunden-inedita-Dilma-interrogatorio-militar_0_602939900.html