![]() ![]() |
Discurso presentado por Sonia Pierre en el acto de recibimiento del Premio de Derechos Humanos del RFK Memorial Fundation josé luis soto La dominicana Pierre, de ascendencia haitiana, afirmó que "la negación de este documento que legalmente le acredita como ciudadanos/as dominicanos/as, mantiene en un limbo jurídico a miles de niños/as y adolescentes, impidiéndole el acceso a la educación, a los servicios de salud, a la seguridad física y emocional. Además están expuestos de manera permanente ha ser expulsados de la tierra que los vio nacer". "En mi país, mi comunidad, es víctima de violencia y represión lo que se expresa de diversas formas, una de ellas son las redadas y expulsiones masivas hacia Haití, donde se producen separaciones de familias, violaciones sexuales a mujeres, niñas y adolescentes por parte de las autoridades militares de migración. En lo que va de año según datos de migración más de 25,000 personas han sido expulsadas de manera ilegal y arbitraria hacia Haití".
El Premio de Derechos Humanos del RFK Memorial Fundation 17 de noviembre de 2006 Discurso presentado por Sonia Pierre Sr(a)....Representante de la Fundación Robert Kennedy. Sr(a)...Senador Eduard Kennedy Distinguidos/as laureados que nos acompañan esta mañana. Distinguidas personalidades representantes de organizaciones Distinguidos señores y señoras:
Para mi, el hecho de que este premio lleva el nombre de Robert F Kennedy tiene un significado trascendental. Encuentro inspiración en la vida del Señor Kennedy porque creo que nuestros esfuerzos y los suyos forman parte de una misma lucha por la igualdad y la justicia. El vivió durante una época en que las autoridades de los Estados Unidos negaban a la comunidad Afro-Americana el ejercicio de sus derechos fundamentales: los derechos a la educación, el voto, la propiedad. El fue testigo de la violencia que la discriminación y el racismo engendran: los linchamientos, las matanzas, y la represión policial. Pese a las dificultades políticas, el utilizo todas las herramientas a su alcance para generar cambios. El se rehusó negociar con los derechos de la gente pero se enfrento al legado de la esclavitud, exigiendo el respeto a los derechos civiles. Como Robert F Kennedy, yo vivo en una época de racismo, discriminación, violencia y exclusión. La comunidad a la que yo pertenezco, la comunidad haitiana y dominicana de ascendencia, es de la más pobres y vulnerables; sujeta a las más crueles negación de sus derechos. En mi país, los niños/as de ascendencia haitiana sufren discriminación desde su nacimiento. La Constitución dominicana establece que todos los que nacen en la Republica Dominicana son dominicanos. Sin embargo, las autoridades se niegan a otorgar actas de nacimiento a los niños/as hijos de inmigrantes haitianos nacidos en el país. La negación de este documento que legalmente le acredita como ciudadanos/as dominicanos/as, mantiene en un limbo jurídico a miles de niños/as y adolescentes, impidiéndole el acceso a la educación, a los servicios de salud, a la seguridad física y emocional. Además están expuestos de manera permanente ha ser expulsados de la tierra que los vio nacer. En mi país, mi comunidad, es victima de violencia y represión lo que se expresa de diversas formas, una de ellas son las redadas y expulsiones masivas hacia Haití, en donde se producen separaciones de familias, violaciones sexuales a mujeres, niñas y adolescentes por parte de las autoridades militares de migración. En lo que va de año según datos de migración más de 25,000 personas han sido expulsadas de manera ilegal y arbitraria hacia Haití.
Esta situación me recuerda unas palabras del Señor Kennedy con relación a la decisión de la Corte Suprema en el caso Brown v. Board of Education, el dijo “Yo creo que [esa] sentencia fue la correcta. Pero mi convicción no importa. Es la ley. Algunos de ustedes creen que la sentencia es incorrecta. Pero no importa. Es la ley.” Hemos emprendido una campaña para instar al gobierno dominicano cumplir con la sentencia de la CIDH y abrir un nuevo capitulo en la historia dominicana que se caracterice por el respeto de los derechos humanos. Durante este camino de esperanzas y desesperanzas, de alegrías y tristezas, de sueños y realidades, me acompañan personas que creen en nuestra lucha. Por eso considero que este premio no es solo un reconocimiento a mi lucha, sino un reconocimiento todos/as los/as que creen en la dignidad de los seres humanos.
Dilcia y Violeta tuvieron sus ángeles guardianas y protectora en esa lucha justa, y aun inconclusa, del reclamo al derecho por su nacionalidad. Todo este tiempo, esfuerzo y sacrificio que se transformó en justicia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene rostros, nombres y apellidos; nuestras abogadas, la Doctora Raxanna Artorchr, y Laura Fleche dos grandes mujeres y profesionales, quienes pusieron su talentos, capacidad y corazón al servicio de la mas noble de las causas: hacer valer el derecho a la vida, la dignidad y a preservar un futuro de esperanza y decoro, para que niñas como Dilcia y Violeta tengan la confianza en un mañana mejor con oportunidades para crecer, desarrollarse, sonreír y realizarse. Este reconocimiento es para mis compañeras de labores pues son mujeres muy conciente que apoyan nuestra lucha en los momentos difíciles, pese que nos adversan sectores con mucho poder siempre se han mantenido firme. Este reconocimiento es para mis (4) hijos e hijas, Manuela, Leticia, Carlos y Humberto que han sido, el motor y sostén de esta lucha, ellos son mi fuente de inspiración, por eso lo enfrento todo, porque cuando llego a mi casa me esta esperando mi familia y esto me inspira porque ellos al igual que yo han vivido una niñez con mucha discriminación por el solo hecho de ser descendientes de inmigrantes haitianos y como ellos miles de adolescentes. Este reconocimiento es para mi madre, una gran mujer, una mujer valiente que llego a la Republica Dominicana desde Haití muy joven en busca de mejor suerte, en busca del compañero que había emigrado años antes. Una mujer que pese a haber vivido en el país 54 años, no tiene derecho a la residencia. Este premio es de toda la comunidad dominicana en Estados Unidos, en especial a dos jóvenes Julissa Reynoso y Edward Paulino dos ejemplos de solidaridad. Al profesor Silvio Torres Saillant que en muchas ocasiones le escuche decir que “estas situaciones de abusos no representan el sentir de los y las dominicanas y dominicanos” y decía además son muchos pero muchísimos más los verdaderos y buenos dominicanos/as; a los\as compañeros \ as de coalición de dominicanos \ as en solidaridad con la comunidad Haitiana en la Rep. Dominicana, La Parroquia San Romero de las Américas el padre Barrio. A la comunidad haitiana en Estados Unidos que siempre ha estado presente en los momentos mas difíciles de las comunidades desposeídas de nuestro país, en los momentos de desastres naturales, en los momentos en que se realizaban las expulsiones más crueles y abusivas por parte de las autoridades de migración contra esta comunidad, y quiero citar de manera especial a Rauol, mi hermana Lily Serat, Joceline Mayas y Nancy Docenvil son grandes mujeres y otros \ as tantos compañeros \ as. Este premio es el reconocimiento ha dos sacerdote Belga Pedro Ruquoy y Christopher Hartley el primero con 30 años de compromiso y amor transformador con los más pobres, en especial con los inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, radicados en la más profunda pobreza del sur de mi país, negados de la mas elemental condición humana, estos 30 anos no fueron suficientes para merecerte quedarte el República Dominicana, pero si para obligarte, en una complicidad infeliz y temerosa por parte del Gobierno, sectores del poder económico y religioso, a marcharte del país. Un argumento de última hora, que escondía detrás el miedo a tu capacidad transformadora, solidaria. Tu testimonio sigue y seguirá en los corazones. Del padre Christopher Hartley es este premio. Si el sur existe sabemos por ti que el Este de mi país también. Los bateyes de San José de los Llanos de la Provincia de San Pedro de Macorís es un testimonio viviente de tu esperanza y acciones dejadas en los corazones y recuperación de la fe de los pobres, inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana. , tus temerosos y cobardes adversarios, aglutinados y apandillados por el miedo, no soportaron esa capacidad para generar vida y esperanza y la fuerza e impulso que mana de la conciencia colectiva de los más pobres para reclamar sus derechos. También fuiste obligado a salir de un país. Este premio también le pertenece a mis adversarios, desde los más acabados y depurados intelectuales que indagan y buscan en lo más profundo del conocimiento los argumentos, para intentar justificar su actitud discriminatoria y al mismo tiempo aplacar la impureza de su conciencia, hasta los más primitivos que no pueden ocultar su odio y su rencor. Sus argumentos y rabia persistentes y desbordantes no nos desvanecen, por el contrario, nos inspiran, fortalecen y nos indican el camino opuestos a ellos, sin odio, sin rencor, de lo que debemos queremos hacer. Quiero concluir citando nuevamente al señor Kennedy: “Cuando uno le enseña a un hombre a odiar y temer a su hermano, cuando se le enseña que el es inferior por el color de su piel, cuando se le enseña que aquellos que son diferentes amenazan su libertad o su trabajo o su familia, entonces uno también aprende a encarar a otros no como conciudadanos sino como enemigos, no para ser encontrado con cooperación sino con conquistas para ser subyugados y dominados. Muchas Gracias. |
|