VIE /03/2010 12:50
“Nosotros no somos animales”
Villas de discrimen y horror en Puerto Rico

Profesor Maximiliano Dueñas Guzmán/Espacinsular
HUMACAO, PUERTO RICO, 9 DE AGOSTO DE 2009.- “Nosotros no somos animales”, dijo una residente de Villas del Sol ante las cámaras de reporteros. “Y necesitamos agua y luz como cualquier ser humano”. Estas palabras eran su reclamo ante la embestida del gobierno de Puerto Rico contra la comunidad donde ella vive.

El pasado lunes, 3 de agosto, la policía cerró las entradas de esta comunidad con vallas de cemento, rociando con gas pimienta y agrediendo a las personas que intentaron impedir el bloqueo de sus hogares. Ya para el viernes, 7 de agosto, el gobierno había escalado su ofensiva contra la comunidad, cortando los servicios de electricidad y agua y radicando una solicitud ante los tribunales para el desahucio de aproximadamente 280 familias.

Villas del Sol es un espacio de convivencia entre dominicanos/as, puertorriqueños/as y quienes tienen la inteligencia de considerarse boricuadominicanos/as. La confraternización de estos seres humanos se fundamenta en su pobreza y la necesidad de la unión para defenderse de los ricos y del gobierno. Al mismo tiempo, su hermandad enriquece la cultura nacional, la cual ha sido pauperizada por un fuerte desprecio hacia los/as dominicanos/as.

Según las portavoces de Villas del Sol, la comunidad existe desde la última década del siglo pasado, cuando catorce familias pobres que carecían de techo rescataron el terreno baldío en Toa Baja, municipio al norte de la Isla, quince kilómetros al oeste de San Juan. La comunidad creció paulatinamente hasta las casi 1,000 personas que hoy la conforman y, además de hogares, cuenta con negocios e iglesias. Las líderes de la comunidad también explican, que la construcción de las casi 300 estructuras no fue clandestina y hasta contó con el apoyo del alcalde de Toa Baja, quien no se olvida de visitar la comunidad en época de elecciones. Tanto la antigüedad de esta comunidad, como su crecimiento continúo con la complicidad del gobierno manifiestan la necesidad de viviendas para los sectores más pobres del país.

Portavoces del gobierno han intentado justificar la crudeza de sus acciones contra esta comunidad, alegando que los terrenos donde está ubicada son susceptibles a inundaciones y que el país puede perder cerca de $150 millones de dólares del gobierno de los Estados Unidos por permitir construcciones en este tipo de terreno. Además argumentan, que los miembros de esta comunidad han recibido los servicios de agua y electricidad sin pagar por ellos. No obstante, el operativo contra Villas del Sol se da en el contexto de una ofensiva neoliberal—despidos masivo de empleados gubernamentales, reducción en el gasto público, entrega de riquezas nacionales a grandes empresas—en contra de los sectores más necesitados. De todas las preguntas que el gobierno no ha podido contestar, la que más resalta es ¿por qué se han demorado quince años para decir que los terrenos son susceptibles a inundaciones?

El cónsul general de República Dominicana en Puerto Rico, caracterizó la acción del gobierno como “un evento xenofóbico”, mientras varios abogados han reclamado que se están violando los derechos humanos de los residentes de Villas del Sol. Un líder de Villa Sin Miedo, tal vez la comunidad más emblemática del movimiento de rescate de terrenos en Puerto Rico, recordó que “Son los mismo engaños dirigidos hacia un grupo de ciudadanos de la clase pobre en la comunidad de Villas del Sol que tienen la misma necesidad de vivienda que tuvieron nuestros padres y madres en 1980”.

 
 
 
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