Con frecuencia, se presentan en los medios de comunicación historias de personas asociadas a hechos delictivos procedentes de los llamados “barrios marginados”, donde se ha vuelto común, ver y escuchar reportajes televisivos, radiales, en las plataformas digitales y en las redes sociales, realizar sus narraciones desde los lugares de procedencias de los actores y actrices involucrados en las noticias.
Esto a simple vista, parecería un ejercicio periodístico informativo correcto, pues, se asume, que estos sectores son el epicentro de donde se producen las historias, por ellos , es común, ver en las narrativas de estos, destacar su condición de vulnerabilidad y de carencias. Se trata pues, de visibilizar la opinión de la comunidad y su forma de vida. Una manera subliminar de justificar la problemática, estigmatizando a todos los moradores de las barriadas populares o marginales.
Cuando en barriadas como Guachupita, Villa Juana , Gualey, La Ciénaga, Cristo Rey, Simón Bolivar, La Cañita, Manganagua, La Puya, Villas Agrícolas, San Carlos, Capotillo, 27 de Febrero, entre otros sectores populares; se producen hechos delictivos perpetrados por grupos minúsculos, que no son la representación de la mayoría de las barriadas, sus historias son destacadas con bombos y platillos. Los barrios son expuestos en las narrativas mencionadas, como si la mayoría de sus habitantes fueren cómplices de los hechos ocurridos o coautores de los mismos.
En cambio, cuando los hechos delictivos son perpetrados por los "honorables" habitantes de los del polígono central, o sectores acomodados, cambia la narrativa dada por los medios. Pues, antes los distintos casos que han involucrados a figuras de esas zonas exclusivas, nunca se ha visto destacar o efectuar reportajes algunos sobre su sectores de procedencias. Y mucho menos se ven reseñas donde se aborden o se destaquen las opiniones de los condómines o vecinos de los mismos. El silencio se maneja siempre en procura de no afectar el valor de la zona y preservar la plusvalía del lugar.
Lo que da entender que, los casos a simple vista son tratado “a sigún”, (expresión popular de nuestro lenguaje coloquial, que se utiliza para indicar que ciertos hechos son tratados de acuerdo a las circunstancias o conveniencias), esto así, porque son inexistentes los casos en que se hacen referencias de involucrados algunos cuando provienen de los sectores exclusivos, como, por ejemplo, los participantes de los quebrados Bancos Baninter y Universal y del desfalco en el Banco del Progreso. Pero no conocemos los lugares de procedencias ni hemos vistos entrevistas de los moradores de los sectores donde habitan los procesados por los casos Intrant, Coral, Antipulpo, Coral 5G, Medusa, Operación 13, Senasa, ni tampoco los procesados, hoy descargado del caso Odebrecht.
Este enfoque dado por los multimedios, es una forma de discriminación en el trato de la información, cuyo objetivo busca siempre enrostrarles a las barriadas su condición de marginados. También presentarlos como causantes y generadores de los hechos ilícitos. Al igual que presentarlos, antes la sociedad, como los productores de los actos delincuencias, pues, si ponemos en una balanza y medimos el impacto de los hechos dolosos y criminales que se producen en ambos lados, los efectuados por sectores exclusivos sobresalen de manera exponencial sobre los de los barrios populares. Los daños producidos por este sector, han involucrado y afectado a toda una sociedad. Hechos delictivos de los cuales, al día de hoy, la población en su conjunto está pagando por los daños ocurridos y está cargando con las consecuencias dejadas por los mismos.
La finalidad no es justificar bajo ninguna circunstancia la delincuencia, la misma es condenable, sin importar del sector de donde proceda. Lo que cuestionamos, es el enfoque dado. Lla relevancia mostrada cuando se trata de visibilizar los hechos delictivos en los barrios populares, enfoque que va en detrimento de todo un conjunto de personas de trabajo y de estudio, de deportistas, artistas y de organizaciones de bases que moran en estos sectores, de los cuales se crea una falsa percepción de que los mismos están habitados por delincuentes. Situación que en muchos casos lo obliga a mentir sobre su lugar de procedencia, sobre todo cuando están en la búsqueda de un empleo.
Los actos delictivos son y deben ser siempre deleznables, sin importar la procedencia de los mismos, deben ser enfocados en igualdad de condiciones y proyectados como lo que son, actos criminales, sin importar si los actores que cometieron esos hechos, lo efectuaron en jeans, tenis, bermuda, motor , chancletas; o en su defecto en jeepetas, trajes, gemelos o corbatas.





