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Vamos a tratar de buscar la raíz de mis pecados a partir de lo que nos dice la primera carta de S. Juan 4, 20-21: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve”.
Ante la situación vivida en la actualidad a nivel global y personal; nos sentimos amenazados por los cuatro costados y desde abajo hasta arriba en la escala social. Dado que es la persona quien transmite la pandemia; ya no son los mosquitos, ni los ratones, ni los murciélagos…, ahora somos las personas quienes contagiamos… de ahí el distanciamiento social, por la clandestinidad del ataque; podemos transmitir la virocidad sin saber que estamos contagiado. Los síntomas se manifiestan una semana después de adquirir el virus.
No podemos ver terminar esta pandemia sin iniciar una respuesta nueva. ¿Más de lo mismo que hacíamos…? ¡Hasta Dios lo ve!!! Claro que no!!! Esta realidad de dolor que vivimos y contemplamos tenemos que aprovecharla como un momento de gracia porque nos ofrece la oportunidad de cambiar, de ser creativos para transformar el mal que hemos venido haciendo o legitimando contra nosotros mismos, contra la humanidad. La ingenuidad consciente: yo no sabía…!!!, yo creía…!!!, y eso es así que se produce…?!!! Aiiiii, que pena!!! Y nos quedamos igualitos que antes. Nos estamos engañando a nosotros mismos…
El correr del tiempo nos va rutinizando e impermeabiliza mi mente y endurece el corazón…, 2022 años nos separan de Jesús de Nazaret y X años… de nuestros fundadores, de nuestras fundadoras… Hemos ido amañando el carisma comunitario, nos hemos ido acomodando, hemos ido YOIZANDO el valor originario personal, que inicialmente nos ha motivado a dejar nuestras familias, nuestras culturas…, y escoger un nuevo estilo de vida: la Comunidad Apostólica y Profética… donde repolla el Reino…
Hoy, se oye un grito desde lo más profundo de la humanidad: “des empoderamiento!!!”. “Des instalación!!!” de la Vida Consagrada… Solamente en los albores de nuestra fundación se vivió la Debilidad Solidaria en Comunidad Apostólica y Profética… En la actualidad lo que determina el servicio que ofrecemos en la Vida Consagrada es la sostenibilidad comunitaria… Aquí hemos llegado a partir de un proceso de muchos años para “formalizar un servicio”, que trasciende nuestras fuerzas personales pero que se apoya en ellas…, se necesitan recursos económicos y a partir de que hemos ido YOIZANDO LA ESPIRITUALIDAD; es decir, mi Valor Originario ha llegado a ser determinado por las relaciones beneficiosas del Yo, no por la relaciones solidarias que el Ser Trascendente sembró en mi corazón… des configuramos la Profesión de Fe que hacemos.
La sabiduría popular nos enseña que “en el camino se ajusta la carga”. En ese sentido, creo que debemos hacernos unas cuantas preguntas antes de continuar conversando para ver cómo ajustar nuestro compromiso:
La cultura de la Debilidad Solidaria Asumida libremente me da una dinámica vital que me fortalece para toda la vida, me lleva a querer al otro como a mí mismo. Aquí está el desafío de la Nueva Sociedad: Aportar cada uno lo mejor de sí en coordinación con el Otro para beneficio de todos. La ganancia está en lo que doy, no en lo que acumulo…
Ante la situación vivida en la actualidad a nivel global y personal; nos sentimos amenazados por los cuatro costados y desde abajo hasta arriba en la escala social. Dado que es la persona quien transmite la pandemia; de ahí el distanciamiento social, por la clandestinidad del ataque; podemos transmitir la virocidad sin saber que estamos contagiado.
El trabucazo en la frontera. Un canto a la esperanza y la solidaridad. Una solidaridad verdaderamente colectiva, social pero también política. Una voz en la frontera del campesino y del trabajador migrante. Una voz que ha vivido alzada a fuerza de verdad. Viviendo en la FE desde los y las excluidas, promoviendo el compromiso, la buena nueva. Es el padre Regino Martínez profeta en la frontera.
En nuestros primeros años las relaciones personales son determinadas por los sentidos. Luego, al pasar los años, va adquiriendo prioridad la conciencia (identidad) personal fortalecida por la cultura y por los conocimientos académicos.
Son muchos los Maestros y Maestras del espíritu, que tenemos en la historia de la humanidad. Sólo les recuerdo a Buda, Confucio, Jesús y Mahoma,. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre Jesús y Mahoma, Buda o Confucio?
Somos un cuerpo espiritual y hemos visto cómo alimentar el cuerpo y fortalecerlo. Tal parece que lo único importante es cuidar y proteger el cuerpo. Sin embargo, al final de cuentas lo que permanece es el espíritu.
Estamos acostumbrados a decir “año nuevo, vida nueva”, y seguimos igual o peor… Ya, ahora, tenemos la oportunidad de cambiar. Estamos iniciando un año.











