La Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI) expresa su profunda preocupación y consternación por las concesiones mineras que se han otorgado en la cordillera septentrional, un sistema montañoso que además de ser una formación ecológica vital para el equilibrio ambiental del país, constituye una fuente extraordinaria de agua para todo el Cibao y un componente básico para el sistema hidrológico nacional.
Realizar un proceso de explotación minera en esa zona, constituiría un intercambio de beneficios económicos rápidos, por un desastre ambiental sin precedentes y de alto costo social, económico y ambiental para nuestro país. El costo del pasivo ambiental sería sumamente alto comparado con los supuestos beneficios que se obtendrían.
No es conveniente ni prudente la extracción minera en la cordillera Septentrional, porque afectaría ríos como el Bajabonico, Camú y el Yásica, además de una cantidad de cursos y fuentes de agua, así como importantes reservas de aguas subterráneas, causando enormes daños a los acueductos y sistemas de riego del Cibao central y del norte.---------------
Desde el punto de vista de la biodiversidad, este sistema alberga ecosistemas críticos que sirven de refugio a especies endémicas y cumplen funciones claves en la regulación climática, captura de carbono y mantenimiento de la conectividad ecológica. La fragmentación y degradación de estos hábitats producto de la minería generan impactos, en muchos casos, irreversibles, dado que los procesos de restauración ecológica no logran reproducir la complejidad estructural y funcional de los ecosistemas originales.
Rechazar la minería en esta zona no es oponerse al progreso, sino promover un modelo de desarrollo sostenible, basado en el aprovechamiento responsable de los servicios ecosistémicos que ofrece la cordillera, tales como: Senderismo, observación de aves y plantas endémicas, así como turismo científico.
En virtud de lo expuesto, instamos a las autoridades a considerar la declaratoria de la Cordillera Septentrional como zona libre de actividades mineras de alto impacto, garantizando así la protección de los recursos hídricos, la biodiversidad y la estabilidad ecológica de la región.
“El agua vale más que el oro.”





