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Opinión | Por Gisell Rubiera Vargas, M.A.

Hasta hace poco hablar de modelos tecnológicos capaces de establecer conversaciones, responder preguntas y tomar decisiones basadas en datos, era algo considerado una utopía que deambulaba y era lógica en la mente de los inquietos e inconformes con lo establecido y que no se rendían.

Hoy es un hecho. Esta forma representada en la inteligencia artificial está transformando el mundo a una velocidad sin precedentes, provocando cambios por completo en las estructuras de funcionamiento del sistema productivo y todo lo que involucra ello.

 Promete eficiencia, innovación y crecimiento. Sin embargo, es una preocupación real pensar en la sostenibilidad de un modelo que no bien llegó, avanza a pasos agigantados aun cuando en la sociedad actual, persisten una serie de brechas que ha dejado a más de uno/a atrás.

 ¿Está avanzando la tecnología al mismo ritmo que la equidad?

Para las mujeres, la era de la IA representa tanto una oportunidad histórica como un conjunto de nuevos retos que no pueden ser ignorados.

 Brecha digital: el riesgo de quedarse atrás

Aunque el acceso a la tecnología ha crecido, las mujeres siguen estando subrepresentadas en áreas clave como la programación, la ciencia de datos y la ingeniería.

Esto no solo limita su participación en la creación de tecnologías, sino también en los beneficios económicos que estas generan.

La brecha ya no es solo de acceso, sino de influencia.

 Transformación del empleo: adaptarse o quedar fuera

La automatización está cambiando el mercado laboral. Muchos trabajos tradicionalmente ocupados por mujeres están en riesgo de desaparecer o transformarse.

Al mismo tiempo, están surgiendo nuevas oportunidades en áreas digitales que requieren habilidades técnicas.

El reto es claro: reentrenamiento, acceso a educación y adaptación constante.

 La carga invisible en la era digital

La tecnología ha permitido mayor flexibilidad laboral, pero no necesariamente mayor equilibrio.

Muchas mujeres enfrentan una doble exigencia:

  • Ser productivas en entornos digitales
  • Mantener responsabilidades tradicionales en el hogar

La IA no elimina desigualdades estructurales; en algunos casos, puede amplificarlas.

 Violencia digital y nuevos riesgos

La era digital ha traído nuevas formas de violencia:

  • Deepfakes utilizados para dañar reputaciones
  • Acoso en línea más sofisticado
  • Exposición y uso indebido de datos personales

 Estos riesgos afectan de manera desproporcionada a las mujeres y requieren marcos legales y tecnológicos más sólidos, sin embargo, todavía muchas sociedades con Estados en desarrollo se están dando paso a estos modelos sin líneas de acción claras o leyes que protejan.

 Una oportunidad para redefinir el futuro

A pesar de los retos, este momento también representa una oportunidad única.

Las mujeres pueden:

  • Participar en el diseño de tecnologías más inclusivas
  • Liderar proyectos con enfoque social
  • Emprender utilizando herramientas digitales
  • Impulsar una ética tecnológica más justa

Aquí entra en juego la Ética de la inteligencia artificial como un pilar fundamental para construir sistemas más equitativos.

 La pregunta no es si la inteligencia artificial cambiará el mundo. Ya lo está haciendo.

 La verdadera pregunta es:

 ¿Quién está participando en esa transformación… y quién está quedando fuera?

 Tener presente que esta inclusión no se limita al uso de esta tecnología, sino en garantizar que las mujeres lideren, no es solo un tema de equidad.
Es una necesidad para construir una sociedad más justa y representativa.