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Cultura y sociedad | Redacción Espacinsular

El periodismo en el país atraviesa por una situación compleja que tiene sus raíces en una propiedad difusa de los medios de comunicación, en un déficit ético en el ejercicio de la profesión y en que la información ha sido transformada en mercancía, a juicio de Margarita Cordero, Premio Nacional de Periodismo 2015.

La comunicadora argumentó que anteriormente se podía identificar la pertenencia de un medio de comunicación y, en consecuencia, asociar la defensa de algunos intereses a esa posesión. “Ahora la propiedad de los medios es corporativa… son corporaciones que no se limitan a tener medios sino que tienen otros negocios… y tienen medios de comunicación para defender sus verdaderos negocios”, afirmó,

En cuanto al déficit ético, consideró como una injusticia social que se le pida ética a un periodista que gana 15 mil pesos, “un poquito más de la mitad de la canasta básica”, lo que no le alcanza para cubrir sus necesidades más elementales, o que se diga que la mayoría recibe un cheque del Gobierno, sin que en el cuestionamiento se haga un análisis más profundo que involucre a propietarios y ejecutivos de medios. 

“Lo que pasa es que junto a esa denuncia tú deberías decir: los medios de comunicación y yo como jefe no me preocupo de que ganen 15 mil pesos”, planteó.

Cordero atribuyó a los gobiernos y a los dueños de medios de comunicación haber convertido la información en mercancía: “Quienes han convertido la información en mercancía no son los periodistas… Por eso te digo, hay que hacer un análisis más diverso, más complejo, de lo que estamos viviendo en estos momentos en el universo de la comunicación dominicana”.

Margarita Cordero fue entrevistada para la serie radiofónica Lecciones de Buen Periodismo en la Isla, transmitida a través de Radio Cimarrona (www.radiocimarrona.com) y producida por el Espacio de Comunicación Insular con el apoyo de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC).

Sus orígenes

Margarita Cordero Guerrero nació en el sector Villa Francisca, en el Distrito Nacional. Hija de Josefa Ilia Guerrero y Alfredo Amado Cordero Díaz. Su padre fue hecho preso durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, por pertenecer a la Juventud Democrática. “Fue un movimiento poco reivindicado y poco conocido en la historia social dominicana, que tuvo su momento de enfrentamiento con la dictadura que, por esas cosas de corta capacidad de memoria histórica, no reivindicamos. Fue la época de Mauricio Báez, de Faustino José Del Orbe, la época de los movimientos sociales en San Pedro de Macorís”, recordó.

Del ajusticiamiento de Trujillo, ocurrido el 31 de mayo de 1961, se enteró al día siguiente a través de su padre, quien era chofer de carro público y se estacionaba a esperar pasajeros frente a la Clínica Internacional, a donde llevaron a Pedro Livio Cedeño, uno de los Héroes de Mayo. Su padre fue a buscarla a la escuela y le informó lo acontecido.

Siendo adolescente, Cordero se vinculó a la juventud del Movimiento 14 de Junio. Cuando se realizaron las primeras elecciones democráticas en el país, en 1962, no pudo votar porque no había alcanzado la mayoría de edad, pero siguió todo el proceso, por lo que tenía el convencimiento de que el profesor Juan Bosch debía ganar.

 Cómo se descubre periodista

Si bien su primera vocación no era el periodismo, sino la literatura, cuando se abrió la Escuela de Periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en 1963, Margarita Cordero no dudó en tomar el examen de admisión, aun sin haber terminado el bachillerato, el que pasó con nota sobresaliente.  “Creo que ingresé al periodismo para canalizar un poco esa vocación de escritora que nunca desarrollé”, contó. 

Ingresó a los medios de comunicación sin haber terminado sus estudios de periodismo. Su periplo inició en Radio Mil y prosiguió por Radio Cristal, Radio Popular, el diario El Día (de Santiago), Radio Comercial, el periódico El Siglo, la revista Rumbo, Diario Libre y 7dias.com.do, entre otros.

También fue encargada del área de Comunicación del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) y editora del periódico Quehaceres. Recordó su paso por esa entidad como una de las épocas más fructíferas de su vida. “CIPAF seguirá siendo un referente cuando aquí se hable de derechos de la mujer. Era en esa época el espacio de construcción de la teoría feminista, el espacio de la acción feminista, y era un hervidero de ideas, de acciones, dirigido por una mujer de una capacidad extraordinaria, de una generosidad sin límites, de una capacidad de entrega en lo que ella creía”. 

De esa manera se refirió a Magaly Pineda, quien fue directora del CIPAF y su mentora, a quien conoció en la adolescencia y con quien mantuvo una estrecha amistad hasta el último día de su vida. “Magaly Pineda siempre creyó más en mí que yo misma, me impulsó de una manera casi compulsiva, a escribir, a hacer cosas. Los cuatro libritos que yo tengo son fruto de esa fe que tenía Magaly en mis capacidades y de esa generosidad a la que he aludido”.

La Sentencia 168-13 y la Ley 169-14

Margarita Cordero participó activamente en el debate suscitado por la Sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, que anuló la nacionalidad dominicana a descendientes de haitianas y haitianos nacidos en el país. Consideró el debate como muy fructífero porque producto de éste, “independientemente de que las cosas no han podido cambiar de una manera sustancial”, mediante la Ley 169-14, se realizaron esfuerzos por modificar los efectos de “una sentencia movida por un sentimiento anti-haitiano y no por una vocación de regular la migración dominicana y establecer derechos a los inmigrantes”.

Indicó, además, que el decreto que prohibió las deportaciones evitó que el clima de crispación existente entonces provocara deportaciones masivas sin que se siguiera el protocolo que se había aprobado. 

“Yo estuve a finales del año pasado y a principios de este en la frontera, hablando con los compañeros de (la institución) Solidaridad Fronteriza, y les preguntaba cómo se estaban dando las deportaciones, y dijeron: ´Para nosotros de manera correcta, nos comunican, se está cumpliendo exactamente el protocolo de deportaciones, no es que no haya una que otra arbitrariedad, que siempre la va a haber, pero en términos formales se estaba cumpliendo con los protocolos de deportaciones, pero además se evitaron las deportaciones masivas´”, explicó.

Margarita Cordero subrayó que los resultados del proceso electoral pasado reflejaron ese debate, ya que “los ultranacionalistas, los neo-nacionalistas y los anti-haitianos tienen un 0.33 por ciento de la votación que depositaron los dominicanos y las dominicanas, lo que quiere decir que su discurso de odio no les ganó simpatías”. 

Precisó que si se analizan los resultados de las encuestas electorales que se hicieron sobre el problema antes y después de las elecciones, se observa que la inmigración haitiana queda en la colita, “en el último lugar, porque la mayoría de la población dominicana no acoge como una posición propia las posiciones nacionalistas. El tema de la inmigración haitiana no está dentro de los problemas prioritarios de la sociedad dominicana”.

Escuchar la entrevista  realizada a Margarita Cordero  para la serie Lecciones de Buen Periodismo en la Isla MARGARITA CORDERO