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Derechos humanos | Redacción Espacinsular

Se han cumplido  once años desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitiera la sentencia del caso de las Niñas Yean y Bosico Vs República Dominicana,  la cual se refiere a la responsabilidad internacional del Estado dominicano por la negación de las actas de nacimiento a favor de Dilcia Oliven Yean y Violeta Bosico Cofi.

 

El Movimiento de Mujeres Dominico Haitiana, (MUDHA) lamenta que miles de dominicanos/as sigan viviendo el drama humano que provoca la apátrida y la indocumentación. 

 La decisión de la CIDH el 8 de septiembre del  2015 en San José de Costa Rica, fue calificada como trascendental, por ser la primera sentencia nacional y de jurisprudencia internacional para el caso de apátrida en las Américas, pero sobre todo, porque dio respuesta a una violación sistemática de los derechos de los dominicanos de ascendencia haitiana, entre los que está, como fundamental, el de la nacionalidad. 

MUDHA recuerda que dentro de las reparaciones ordenadas por la corte y que aun no se han cumplido están: adoptar el derecho interno de acuerdo a lo que establece el artículo 2 de la Convención Americana y  las medidas legislativas, administrativas y de cualquier otra índole que sean necesarias para regular el procedimiento y los requisitos conducentes a adquirir la nacionalidad dominicana, también queda pendiente un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional y de petición de disculpas a las víctimas. 

Esta situación que no solo ha afectado a las niñas Yean y Bosico, sino a toda esta comunidad minoritaria, por ser una práctica común para todos los dominicanos de ascendencia haitiana en sentido general. 

Desde este espacio recordamos que el Estado ha hecho todo lo contrario a lo establecido por la Corte hasta el punto que desde el Tribunal Constitucional se emitiera una sentencia que contradice la decisión y otra que pretendiera desvincular al país del espacio.

 Por último, MUDHA aprovecha el aniversario de una decisión tan importante para llamar al Estado y a los diferentes sectores a retomar un dialogo respetuoso de los derechos humanos, donde busquemos una solución para la situación que enfrentan los dominicanos de ascendencia haitiana en el país.