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En voz alta | José Luis Soto

El ejercicio del periodismo es una gran oportunidad que tienen los y las profesionales para hacer una enorme contribución al desarrollo de nuestros pueblos tristemente explotados. El periodismo puede y debe servir para denunciar la explotación"salvajemente"  de los recursos naturales  por empresas locales y transnacionales que se llevan nuestras riquezas y nos dejan cada vez más pobres, más empobrecidos/as. 

 La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes, nos dice el  periodista Ignacio Ramonet, director de Le Monde diplomatique, en uno de sus tantos artículos que circulan en la Internet. Y ciertamente que sí que los medios de comunicación, pero más el ejercicio de un periodismo responsable, de compromiso, juegan ese papel que también se denomina contrapopoder.

En países y gobiernos-Estado, donde la corrupción parece legitimada por importantes segmento de la sociedad, la prensa, los y las periodistas, se supone deben ser vigilantes para denunciar esas situaciones  que malogran las posibilidades de desarrollo por ejemplo de la educación, la salud, la alimentación entre otros servicios básicos.

En países que se consideran democráticos...y el nuestro está entre esas democracias estables desde hace ya muchos años, el tema de la corrupción  en los medios de comunicación salvo algunas excepciones se trata con la responsabilidad y la profundidad que se requiere para un tema de tan envergadura.

Las investigaciones periodísticas que se hacen no pasan de quedarse en los medios donde se publican.

Ante esa realidad, la prensa, los medios independientes y especialmente los y las periodistas tienen que tener un rol más destacados en la defensa del bien público. Y eso pasa sin temor a decirlo que los y las periodistas deben  menos dependiente del poder. De los gobiernos sea cual sea. 

Se necesita de una prensa verdaderamente impulsora de cambios en la sociedad. Hoy día vemos una prensa con sus protagonistas como modelos de pasarela. A periodistas que los usan como cualquier objeto que se vende y se compra.

El tema es amplio. Pero es necesario poner el tema sobre la mesa.