Las amenazas que se ciernen sobre esta área protegida, constituye una afrenta a la Constitución de la República y al Patrimonio Natural de todos los dominicanos La Sociedad Ecológica del Cibao, decana del movimiento ambiental de la República Dominicana, aprovecha la celebración de su 50 Aniversario para elevar su más enérgica inconformidad, ante los propósitos de una empresa privada de malograr la integridad ecosistémica del Parque Nacional Jaragua.
La entidad que promueve la preservación de los recursos naturales de la República Dominicana rechaza las pretensiones de empresarios para supuestamente desarrollor de proyectos de índole turístico, actividad legítima y la cual respaldamos, siempre que su emplazamiento no atente contra el Patrimonio natural protegido del país y no contravenga el ordenamiento jurídico nacional.
La sentencia del Tribunal Superior Administrativo que ordena la redelimitación del litoral costero de esta valiosísima unidad de conservación, una de las más originales y únicas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana (SINAP), constituye un precedente sumamente peligroso para los valores patrios consagrados en la Carta Magna y las leyes específicas creadas con tales fines, como la Ley General del Ambiente, número 64-00 y su correspondiente Ley Sectorial de Áreas Protegidas, número 202-04.
La SOECI hace un llamado a la Sociedad dominicana, al Ministerio de Medio Ambiente, a todas las agencias públicas o privadas y a todos los dominicanos, para estar alertas y vigilantes ante el desafío que representa ordenanzas jurídicas como ésta, que no solo vulnera la base misma de la institucionalidad, sino que intenta darle legalidad a planteamientos y argumentos que se derrumban ante la legitimidad del sistema de ordenamiento base del porvenir dominicano, puesto en marcha en 1974, hace ya más de medio siglo, con la feliz promulgación de la Ley de Parques, número 67, del 8 de noviembre de ese mismo año.
Pero el Parque Nacional Jaragua no es valioso únicamente por ser una de la más grandes o principales unidades del SINAP, sino, por su originalidad, su extraordinaria riqueza biológica, sus niveles de endemismo y sobretodo, su gran heterogeneidad, al combinar en su interior, cenotes, dunas, manglares, afloramientos hídricos, zonas desérticas, humedales, lagunas, accidentes geográficos conspicuos, islas, cayos y en especial, reptiles que circundan el planeta con su peregrinar migratorio, como las tortugas marinas y otras especies nuevas para la ciencia.
Este parque nacional combina los dos ecosistemas más grandes de la biosfera, mar y tierra, con atributos reconocidos por la Unesco, como la Reserva de Biosfera Jaragua – Bahoruco – Enriquillo, la primera de la Isla la Hispaniola y en particular, su más reciente reconocimiento de la Comunidad Científica Internacional, como “Sitio Ramsar”, que coloca esta área protegida en el mapa mundial Ramsar, con humedales de importancia internacional.
Queremos acompañar, de igual manera, los esfuerzos y la intensión manifiesta del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de este activo fijo del patrimonio protegido que le pertenece a todos los dominicanos de la presente y futuras generaciones. Conforme a nuestra filosofía de servicios a la sociedad dominicana y al país, demostrada durante su accionar durante los 50 años de existencia que tenemos en nuestro haber, haciendo verdaderos a portes a la conservación de los recursos naturales, a la biodiversidad, a las aguas, sistemas costeros y cordilleranos, la SOECI proclama: ¡El Parque Nacional Jaragua es una joya natural y un bien mayor invulnerable de la República Dominicana…!





