La Comisión Nacional de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, ha hecho público un firme llamado en favor de la protección de las Cordillera Central y la Cordillera Septentrional, reconociendo su valor vital para el presente y el futuro del país.
El agua: un bien sagrado que debemos proteger
Las cordilleras no son solo paisajes naturales:
son reservorios de vida.
De ellas nacen los principales ríos, acuíferos y sistemas de riego que sostienen:
- La vida humana
- La producción agrícola
- Los ecosistemas
Cualquier intervención que altere este equilibrio —especialmente actividades mineras— podría comprometer seriamente la cantidad y calidad del agua, afectando a generaciones presentes y futuras.
Un llamado responsable ante riesgos reales
El comunicado advierte que la minería implica:
remoción intensiva de suelos
uso de sustancias químicas
generación de desechos tóxicos
Esto representa un riesgo directo para las fuentes hídricas y el equilibrio ecológico del país.
Apoyo a las comunidades y al derecho ciudadano
La Iglesia expresa su respaldo a las comunidades que, de manera pacífica, defienden estos territorios, reconociendo su acción como:
- legítima
- responsable
- orientada al bien común
Asimismo, exhorta a las autoridades a escuchar el clamor del pueblo y priorizar decisiones que protejan la vida.
“La casa común” es responsabilidad de todos
Inspirados en la encíclica Laudato Si', se recuerda que:
“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal.”
Cuidar las montañas es cuidar la dignidad humana.
- Hacia un desarrollo verdaderamente sostenible
El llamado no es solo a proteger, sino a construir:
Políticas que armonicen economía y medio ambiente
Alternativas productivas sostenibles
Diálogo responsable entre autoridades y sociedad
Todo con un principio claro:
???? la vida, el agua y el equilibrio ecológico deben estar por encima de cualquier interés particular
***
La defensa de las cordilleras es más que una causa ambiental:
es una responsabilidad moral, social y espiritual.
Protegerlas hoy es garantizar la vida de mañana.




