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Medio ambiente | Redacción Espacinsular

El Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) coordinó la mesa de Variables Climáticas y Sanidad Agropecuaria durante el 53º foro centroamericano del clima y el XXXII foro de aplicaciones climáticas a la seguridad alimentaria y nutricional, perspectivas de agosto a octubre de 2017.

En este espacio se determinó el riesgo en relación a plagas y enfermedades que podrían afectar al sector agropecuario. 

 Los servicios meteorológicos de México, Centroamérica y Rep. Dominicana pronosticaron un comportamiento del fenómeno (Niño-Niña) de carácter neutro. Pero se proyecta la formación de sistemas de baja presión con alto contenido de humedad sobre el litoral del Pacífico. Se esperan lluvias por arriba de lo normal en el norte y sur occidente de Guatemala; la zona centro-occidental de El Salvador; la vertiente del Pacífico de Costa Rica; las Provincias de Chiriquí y Veraguas en Panamá y toda República Dominicana. 

 

  En términos de sanidad vegetal se identifican peligros por enfermedades fungosas y bacterianas. Dentro de estas –por su importancia económica y de seguridad alimentaria– están consideradas amenazas para las solanáceas (papa, chile y tomate) en el área hortícola del occidente de Guatemala y Pacífico central de Costa Rica. La antracnosis del café en el norte y sur- occidental de Guatemala, la región central de El Salvador y el valle central de Costa Rica. La antracnosis del café es una de las enfermedades más importantes que afectan a este cultivo. Esta enfermedad ataca plantas de café en todas sus etapas de desarrollo. Afecta las hojas, ramas, flores y frutos del café; causando la muerte de las plantas o reduciendo su capacidad productiva. También se esperan afectaciones para granos básicos sobre variedades susceptibles a la mancha de asfalto del maíz; la pudrición radicular y del follaje del frijol.  

Entre las principales medidas o recomendaciones para afrontar estas afectaciones están aplicar las prácticas adecuadas en términos de preparación y desinfección del suelo y fertilización; utilizar variedades resistentes a la mancha de asfalto del maíz en zonas donde se consideren altos índices de precipitación; mantener una vigilancia sanitaria en cultivos que se pudieran ver afectados por este tipo de eventos, entre otros.  

En el ámbito de la Salud Animal es de esperarse que el incremento de la humedad, asociada a anegamientos en las áreas de producción, pueda favorecer el aparecimiento de enfermedades de tipo respiratorio. Los principales riesgos para las aves se estiman en el incremento de casos de enfermedad de Newcastle, coriza, viruela y bronquitis infecciosa aviar. En bovinos se consideran las enfermedades clostridiales y leptospirosis. En cerdos, los principales riesgos están asociados a parasitosis, neumonías, salmonelosis. Ante las situaciones descritas anteriormente se recomienda adecuar las instalaciones y fortalecer las medidas de bioseguridad en las granjas aviares y porcinas; mantener la vigilancia de enfermedades del síndrome del complejo respiratorio en aves y en general; mejorar las instalaciones y medidas de bioseguridad para todas las especies animales, entre otras.