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Medio ambiente | Redacción Espacinsular

Los datos definitivos sobre la temperatura global (en la superficie terrestre y los océanos) de 2017 no se conocerán hasta mediados de enero de 2018 pero, con los datos provisionales, todo indica que el año que ahora se cierra se situará en la tercera posición el ranking de calor en los últimos 135 años, cuando se inició la recogida de este tipo de datos.

Solo 2015 y 2016 se mantienen por delante de 2017 en la lista provisional de años cálidos en una serie que se puede apuntar que comienza con la Revolución Industrial y el uso masivo del carbón y los derivados del petróleo.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), además, destaca en su balance provisional que “es probable que 2017 sea el año más cálido sin estar asociado a un fenómeno de calentamiento de El Niño”. Los datos oficiales indican hasta el momento que los primeros 11 meses del año fueron los terceros más cálidos desde que se tienen registros, por detrás de los de 2016 y 2015.

Diferencial de temperaturas entre enero y noviembre de 2017 respecto a la media historica (los colores rosados y rojos muestran las zonas más cálidas)
 
Diferencial de temperaturas entre enero y noviembre de 2017 respecto a la media historica (los colores rosados y rojos muestran las zonas más cálidas) (NOAA)

La NASA y la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos coinciden en afirmar, también con datos hasta el 1 de diciembre, que las temperaturas de la mayor parte de la superficie de la tierra y los océanos fueron más altas de lo normal. Además, estas entidades especializadas recuerdan que las zonas de hielo marino del Ártico y la Antártida siguen estando en niveles mínimos casi sin precedentes.

El Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales de la NASA (GISS) y el Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (CEPMMP) señalaron que el pasado año meteorológico (de diciembre de 2016 a noviembre de 2017) fue el segundo año más cálido jamás registrado.

Acumulación de datos negativos

El problema real no es el dato de un año en concreto sino la tendencia de temperaturas elevadas que se observa de forma clara en las últimas dos décadas

“Pero lo realmente importante no es la clasificación de un año particular sino la tendencia general a largo plazo del calentamiento seguida desde finales de 1970, especialmente la de este siglo”, dijo el señor Omar Baddour, funcionario científico principal de la OMM. “Aparte de las temperaturas en aumento, estamos siendo testigos de un incremento de fenómenos meteorológicos más extremos con repercusiones socioeconómicas enormes”, añadió.

La OMM combinará los conjuntos de datos de la NOAA, el GISS de la NASA y el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido para realizar una clasificación consolidada de las temperaturas de 2017. La OMM utiliza el reanálisis del CEPMMP y del Servicio Meteorológico del Japón con una gama mucho más amplia de datos de entrada, incluidas mediciones satelitales, lo que ofrece una mejor cobertura de las regiones polares, donde las observaciones son históricamente escasas.

 

2017 remains on track to be among 3 hottest years on record 
and is expected to be the warmest year without an http://bit.ly/2kKRepX  

Los datos provisionales de la NOAA destacan que el mes de noviembre de 2017 fue el quinto más cálido desde que existen registros, mientras que la NASA y el Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus del CEPMMP dijeron que fue el tercero más cálido.

Las condiciones características de La Niña prevalecieron en el océano Pacífico tropical durante el mes de noviembre de 2017. Según se indica en el último Boletín de la OMM, se prevé que durante el invierno del hemisferio norte persistan las condiciones típicas de un episodio débil de La Niña.

Durante el mes de noviembre de 2017 siguieron prevaleciendo unas temperaturas más cálidas que la media en gran parte de la superficie de la tierra y los océanos del mundo, y las anomalías de la temperatura más destacadas con respecto a la media se registraron en el hemisferio norte. En zonas occidentales del territorio continental de los Estados Unidos, el norte de Canadá, el norte y el oeste de Alaska, el oeste de Asia y el extremo oriental de Rusia se registraron anomalías de la temperatura con respecto a la media de +2,0 °C (+3,6 °F) o más, según la NOAA.

Calentamiento de los polos

Uno de los elementos indicativos del rápido cambio climático regional en el Ártico y sus inmediaciones es que la temperatura media observada en la estación meteorológica de Utqiaġvik ha cambiado tan rápidamente que ha puesto en marcha un algoritmo diseñado para detectar cambios artificiales en la instrumentación o el entorno de una estación y se autodescalificó del análisis de la temperatura de Alaska del Centro Nacional para la Información Ambiental (NCEI).

Los Centros Nacionales para la Información Ambiental (NCEI) detectaron esa omisión al darse cuenta de que en todo 2017 y los últimos meses de 2016 faltaban los datos de la estación de Utqiaġvik, en Alaska.

Según otro análisis del Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus del CEPMMP, en el resto del Ártico la temperatura registrada en noviembre fue más de 6 °C superior a la media en determinadas zonas de Svalbard, como había sido el caso en octubre.

Un informe patrocinado por la NOAA muestra que la tendencia de calentamiento que transforma el Ártico persistió durante 2017, lo que dio lugar a las segundas temperaturas atmosféricas más cálidas, por encima de la media de las temperaturas del océano, pérdida de hielo marino y una gama de efectos humanos, oceánicos y ecosistémicos.

“Aunque en 2017 se batieron menos récords que en 2016, en el Ártico no hay indicios de que pueda volver a ser la región helada por antonomasia de hace décadas,” según el informe Arctic Report Card.

“Hace años que los científicos saben que los humanos están cambiando el riesgo de que se produzcan algunos fenómenos extremos. Pero el hecho de detectar múltiples fenómenos extremos que ni siquiera hubieran sido posibles sin la influencia humana, deja claro que estamos experimentando nuevas condiciones meteorológicas porque hemos creado un nuevo clima”, destaca Jeff Rosenfeld, editor jefe del Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana.

JOAQUIM ELCACHO/LaVanguardia.com