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Medio ambiente | Redacción Espacinsular

En diálogo con la Red Iglesias y Minería, el teólogo dijo que los grupos de la iglesia deben ser críticos y darse cuenta “de la maldad del sistema. Este sistema es anti vida que comete dos injusticias: una injusticia social explotando millones y millones de personas y una injusticia ecológica, dañando los ecosistemas, super explotando los medios de vida”.

Algunas de las inversiones económicas de las instituciones de la Iglesia, pueden estar yendo a las empresas, petroleras, mineras, o al agronegocio depredador… Y eso es un peco ecológico. Reflexionó el teólogo brasileño.

Al referirse al pecado ecológico, explicó: “Todo pecado implica una ruptura: una ruptura consigo mismo, una ruptura con el otro y una ruptura con la Casa Común. Esto es, con las condiciones previas que permiten la vida. Si agredimos a la Casa Común, destruimos la base físico-química de la vida, estamos impidiendo la vida, que es el don más grande de Dios. Entonces, es un pecado contra los hijas e hijas de Dios y contra el Dios mismo que es el Creador”.

Agregó: “un pecado también porque no cumplimos nuestra misión que está muy clara en Génesis 2, que Dios nos puso en el jardín, el Edén, para cuidar de ese jardín. Nosotros no lo estamos cuidando, estamos desobedeciendo a Dios. Entonces, esa desobediencia a Dios y que afecta la naturaleza es un pecado ecológico”.

Boff, enfatizó que hoy “vivimos una situación generalizada de pecado” y esta situación nos exige “una conversión radical”. “En la medida que explotamos a las personas (poquísimas personas tienen los bienes y la riqueza del mundo y una gran parte son pobres, miserables, sedientos, hambrientos), entonces son hijos e hijas de Dios victimados por un pecado colectivo, el pecado de la injusticia internacional. Un pecado contra los ecosistemas, contra la tierra, nuestra madre. Entonces ese pecado es casi una situación que nos obliga -y el Papa lo dice muchas veces en la encíclica Laudato Si- a una conversión radical-. Necesitamos otra manera de producir, otra manera de distribuir, otra manera de consumir. Si no hacemos esto, vamos al encuentro de lo peor.”

Leonardo Boff, alertó a los miembros de la Iglesia, recordándoles que muchas de sus inversiones “muestran la inconsciencia de los grupos de la iglesia, que están dentro del sistema. No se dan cuenta de la maldad del sistema. Este sistema es anti-vida que comete dos injusticias. Una injusticia social explotando millones y millones de personas y una injusticia ecológica, dañando los ecosistemas, super explotando los medios de vida. Entonces muchos no tienen esa conciencia. Viven del sistema y aprovechan las oportunidades de ganancias que el sistema les propicia, pero, el momento que se den cuenta –como hace años, el Vaticano se dio cuenta que muchas riquezas del banco vaticano, estaban empeñadas en grandes empresas que producían armas para matar, y peor, que producía preservativos, cuando condenaban el uso de preservativos y por detrás, ganaban dinero produciendo preservativos- Cuando el Papa se dio cuenta de eso, entonces, se desesperó.

Finalmente, en el marco del primer aniversario del crimen socio ambiental en Brumadinho, Brasil, Leonardo Boff indicó que aquellos que insisten en este tipo de economía que mata, y que inclusive niegan la emergencia climática que vivimos, lo hacen “por maldad, por estupidez o porque solo les interesa el dinero y el lucro”.

Fuente: Iglesia y minería