Contáctenos Quiénes somos
Medio ambiente | José Luis Soto

 Durante diez años, Dixon Parmuya ha guiado a los turistas en caminatas por el Parque Nacional de Amboseli en el sur de Kenia. Pero desde que la COVID-19 se extendió por el país a mediados de marzo, la industria turística del país ha resultado gravemente afectada, dejando a muchas personas sin trabajo y a icónicas especies sin protección.

Expertos alertan que la pandemia está provocando una crisis de conservación en Kenia, un país que alberga a algunos de los animales más emblemáticos de África. La mayoría de los programas para proteger la vida silvestre en este país se financian directamente con dólares de los turistas y, ahora con la reducción del número de visitantes, el dinero para la conservación se está agotando. También se teme que aumente la caza furtiva.

"Si no hay turismo, no hay conservación", dice Parmuya.

Pero la pandemia está alentando a los países a trabajar para encontrar soluciones. 

A masai
Dixon Parmuya. Foto PNUMA / Georgina Smith

 

“El turismo puede ser voluble", dice Doreen Robinson, jefa de vida silvestre del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). "Tenemos que ser más creativos para expandir las fuentes de ingresos que pueden apoyar directamente a las comunidades locales y proteger los activos naturales.”

 

En África, el PNUMA está trabajando estrechamente con gobiernos y socios para alentar las economías basadas en la vida silvestre, donde las comunidades locales son fundamentales para proteger las áreas de vida silvestre que habitan, para beneficio mutuo de las personas y las especies. Esto incluye ir más allá del turismo para atraer otros tipos de inversión verde en áreas de vida silvestre, como el uso de recursos naturales para producir bienes de consumo de manera sostenible. 

“Tenemos que asegurarnos de que el dinero se reinvierta en áreas localmente protegidas, y los beneficios se compartan con las comunidades que protegen la biodiversidad y la vida silvestre, porque estas comunidades están creando las condiciones para la conservación sostenible a largo plazo en Kenia", dice Robinson.

 

Ranger Purity Amleset
Purity Amleset. Foto PNUMA / Georgina Smith

 

Purity Amleset, guardaparque de un grupo conformado exclusivamente por mujeres del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), concuerda con Robinson.

“Como guardaparque, estoy contribuyendo a crear un ambiente propicio entre los animales salvajes y mi comunidad. Vengo de esa comunidad, así que me entienden cuando les hablo de la importancia de la vida silvestre”, dice.

Cada año, el 31 de julio se celebra el Día Mundial del Guardaparque para conmemorar a todos aquellos alrededor del mundo que arriesgan sus vidas todos los días en la primera línea de la lucha por la conservación de la vida silvestre.

 

Rangers and Maasai
Guardaparques del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) hablan con la comunidad del parque nacional de Amboseli. Foto PNUMA / Georgina Smith