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La VII Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas y el Caribe adoptará medidas regionales más ambiciosas para pavimentar el camino hacia economías más resilientes ante los riesgos del futuro.

"En los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) o en los países del Caribe, una de las zonas del mundo más vulnerables a eventos climáticos extremos y actividad sísmica, los desafíos climáticos son temas existenciales", señaló Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y Jefa de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgo de Desastres (UNDRR), en una conferencia de prensa al lanzar la VII PlataformaRegional para la Reducción de Riesgo de Desastres en las Américas y el Caribe. La Plataforma, que por primera vez se celebra de manera virtual, también tiene por primera vez como anfitrión a un país del Caribe, Jamaica.

“Nada afecta más a la vida de las personas que un desastre como el que hemos presenciado con la pandemia de COVID-19, y esto no es todo, la recuperación será larga y desafiante”, señaló Mami Mizutori.

Nuestra única opción ante la perspectiva de desastres de tal magnitud es ser más resilientes, más preventivos “de forma que, si vuelve a ocurrir un desastre, ya sea una pandemia, un huracán, un terremoto o una erupción volcánica, podamos contar con sistemas resilientes, no solo a nivel nacional, sino también en las ciudades y comunidades locales”, añadió.

“Debemos trabajar juntos como sociedad porque el riesgo nos involucra a todos, no podemos quedarnos al margen”, concluyó Mami Mizutori.

El Honorable Desmond McKenzie, Ministro de Gobierno Local y Desarrollo Rural de Jamaica, también se refirió a los impactos que la pandemia de COVID-19 tuvo en el pequeño Estado insular de Jamaica que ha sufrido escasez e inequidad en el acceso a las vacunas y, por tanto, dificultades para salir de la crisis. El Ministro reclamó más acciones en las Américas y el Caribe para garantizar que los pequeños Estados insulares en desarrollo no sean solo vistos como números. “El tiempo es ahora, en este momento, para un mayor compromiso” destacó.

“¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que estamos en una mejor posición para responder como región en su conjunto?”, se preguntó.

Más de 3000 delegados de todos los países de las Américas y el Caribe, incluyendo jóvenes, miembros de gobiernos, instituciones internacionales, sector privado, tecnología y ciencia, academia y otros, debatirán hasta el 4 de noviembre, en más de 30 sesiones, con más de 130 ponentes, para sentar las bases de una región más resiliente.

Se abordarán retos que van desde el desplazamiento forzado por desastres hasta el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, el aumento de la resiliencia urbana y el fomento de una gobernanza del riesgo adecuada, tal y como se establece el Marco de Sendai.

El evento coincide con la COP26 que empezó esta semana en Glasgow, Reino Unido. Nos recuerda que como sociedad enfrentamos desafíos de gran magnitud, no sólo para reducir las emisiones de CO2 y prevenir la elevación de la temperatura del planeta, sino también sobre la forma de adaptarnos mejor a las emergencias climáticas que ya estamos viviendo y que exacerban las profundas desigualdades entre los países de ingreso alto y aquellos en desarrollo que más sufren sus consecuencias.

El evento está coorganizado por el Gobierno de Jamaica, la Agencia Caribeña para la Gestión de Emergencias y Desastres (CDEMA) y la Oficina Regional de las Américas y el Caribe de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.