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Migración | Redacción Espacinsular

La principal fuente de datos sobre población extranjera en República Dominicana es la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), operación estadística con periodicidad quinquenal que permite cuantificar y caracterizar a la población inmigrante a nivel nacional.

La encuesta ofrece un amplio abanico de información, sin embargo, cinco años pueden resultar un amplio intervalo de tiempo para observar los variantes comportamientos que caracterizan a una población en movilidad.

La ENI-2017 cuantifica la población de extranjeros en el país en 570,933 personas, lo cual representa el 5.6% de la población total. El número de personas nacidas en Haití que vivía en ese momento en República Dominicana era de 497,825, es decir, el 87.2% del total de los inmigrantes, seguida por la población nacida en Venezuela, que se calculaba en 28,872 personas, equivalente al 5.0%. Estas dos nacionalidades están muy vinculadas a la actividad económica del país y presentan una tasa de participación en la Población Económicamente Activa (PEA) del 68.9% (ONE/UNFPA 2018).

La población extranjera ocupada se concentra en tres grupos de actividad del mercado laboral local: El sector agropecuario (31.2%), construcción (24.5%) y comercio (16.3%). Además de esos tres sectores principales, las actividades en hoteles, bares y restaurantes concentran el mayor número de extranjeros ocupados procedente de países diferentes a Haití, al conformar los nacionales venezolanos el grupo de mayor tamaño con una participación del 28.4% (ENI-2017). Los hoteles, bares y restaurantes experimentaron uno de los mayores niveles de absorción de mano de obra extranjera al insertar 14,190 inmigrantes en 2012 y 32,196 en 2017 (ENI 2012, 2017) para una variación del 77.6%.

Los volúmenes de ocupación de la población extranjera en República Dominicana hacen de este un país de destino para la migración laboral, por lo que es relevante considerar su impacto para el crecimiento económico (OCDE/OIT 2018), el cual será positivo bajo la condición de que la población inmigrante se haya integrada al mercado de trabajo (OIT 2018). En este contexto, “la gestión de la migración laboral debe ser organizada a los fines de proteger a los trabajadores migrantes y optimizar los beneficios para el Gobierno, las empresas, las comunidades de acogida y para los mismos trabajadores migrantes y sus familias” (OIM, La migración laboral, citado en el Diagnóstico para la implementación del Sistema de Gestión de Migración Laboral, INM RD 2017).

Esta acción de ordenamiento de la migración se inscribe en la Ley 1-12 de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, que propone como uno de sus objetivos específicos “Ordenar los flujos migratorios conforme a las necesidades del desarrollo nacional”. Este importante mandato también se presenta en otros instrumentos legales como la Ley General de Migración, 285-04, la que establece en su Artículo 3 que “La inmigración se planifica de tal modo que sea controlada a fin de incorporar los recursos humanos que requiera el desarrollo del país”. A partir de estos lineamientos se fundamenta la importancia de dirigir la oferta y demanda de mano de obra extranjera hacia los requerimientos del mercado laboral para el desarrollo nacional.

Tanto la realidad de la inmigración laboral en República Dominicana como los mandatos anteriormente citados develan la necesidad de contar con estimaciones de menor periodicidad que la Encuesta existente y mayor peso en las especificidades de los principales sectores económicos donde se ocupa la mano de obra extranjera. Es con ese norte que el Instituto Nacional de Migración de República Dominicana (INM RD) se propone organizar y consolidar un sistema de medición acorde a los requerimientos de la demanda de mano de obra inmigrante, que permita al Consejo Nacional de Migración tomar decisiones basadas en información fiable, robusta y oportuna, para la creación de políticas públicas orientadas al fortalecimiento de la gestión migratoria.

Con este propósito, el INM RD trabaja en la implementación de un programa para la medición continua de la demanda de mano de obra extranjera, cuyo diseño está basado en consultas a actores de los sectores de interés para debatir las problemáticas inherentes a la demanda de trabajadores. Esta medición contempla la realización de encuestas especializadas, de aplicación continua, que generen el conocimiento necesario para responder satisfactoriamente a esta necesidad.

Por Rocío Acosta y Germania Estévez