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Reportajes | Redacción Espacinsular

Los archivos documentales e iconográficos sobre la trata de negros y la esclavitud sólo aportan una visión somera de esta realidad. Es pues crucial recurrir a las tradiciones orales para completar esta visión y conseguir una imagen más variada de esta historia.

Las tradiciones orales, que suelen reflejar el punto de vista de las víctimas, no se han explotado todavía. 

 En el marco del proyecto se realizan estudios sobre las tradiciones orales con miras a promover el acopio, el análisis y la explotación de este riquísimo patrimonio inmaterial que abarca leyendas, cuentos, proverbios, signos, metáforas, narraciones, simbologías, etc. 

De esta forma, se han establecido varios ejes de investigación para salvaguardar este patrimonio y se han publicado diversas obras.

Entre las manifestaciones  más comunes de la religiosidad popular dominicana que se encuentran en el municipio de Santo Domingo Norte, podemos enumerar las cofradías, las velaciones de santos, el denominado vudú dominicano, las hermandades de peregrinación y los cultos mesiánicos que surgen y resurgen en determinados momentos históricos. 

VILLA MELLA

Una de expresiones más relevantes es la cofradía afrodominicana  del Espíritu Santo de Villa Mella, conocida también como la Cofradía de los Congos de Villa Mella. La cual es peculiar por su naturaleza y funciones, las ceremonias rituales en que participan sus miembros o cofrades y la música que ejecutan en dichas ceremonias tocando sus instrumentos musicales.

El término ¨Congos¨ suele utilizarse para denominar a los esclavos africanos llegados a América  desde el siglo XVI hasta el  XIX provenientes de los puertos de embarque situados en la cuenca del Río Congo o Zaire, en África Centro Occidental. Sin embargo esta denominación se aplicó también por extensión, a otros grupos de africanos venidos a América en el tiempo de la colonia.

La Cofradía fue fundada en el siglo XVI por esclavos africanos y mestizos. Por estas razones históricas, la Cofradía es un elemento importante en la identidad cultural de esta población y de toda la región. Su  organización empezó como asociación voluntaria de individuos unidos por lazos de caridad o hermandad con espíritu y finalidad religioso- benéficos. La Cofradía del Espíritu Santo cumple una función religiosa y social. Venera a Calunga, diosa del mar y de la muerte en la región del Congo, que en Villa Mella se sincretizó con el Espíritu Santo. Además de organizar la fiesta anual del Espíritu Santo, en el mes de Mayo, la Cofradía toca los Congos en los ritos funerarios de los cofranes.

La existencia de la Cofradía siempre se ha visto amenazada por la falta de interés de la elite por las culturas de origen africano y mestizo. Hoy día, la aceleración del crecimiento urbano, las migraciones, el desempleo y la uniformización de los valores no hacen sino, reforzar los prejuicios y la incomprensión con respecto a la Cofradía. En vista de esta realidad se hace imperante y urgente, la preservación de este importante símbolo cultural ancestral y representativo de la identidad de este municipio. 

Por su autenticidad, riqueza y representar un testimonio inigualable del legado inmaterial de la cultura regional,  la Cofradía de los Congos de Villa Mella ha sido reconocida   por la UNESCO como patrimonio intangible de la humanidad.

Entre las manifestaciones  más comunes de la religiosidad popular dominicana que se encuentran en el municipio de Santo Domingo Norte, podemos enumerar las cofradías, las velaciones de santos, el denominado vudú dominicano, las hermandades de peregrinación y los cultos mesiánicos que surgen y resurgen en determinados momentos históricos. 

Una de expresiones más relevantes es la cofradía afrodominicana  del Espíritu Santo de Villa Mella, conocida también como la Cofradía de los Congos de Villa Mella. La cual es peculiar por su naturaleza y funciones, las ceremonias rituales en que participan sus miembros o cofrades y la música que ejecutan en dichas ceremonias tocando sus instrumentos musicales.

El término ¨Congos¨ suele utilizarse para denominar a los esclavos africanos llegados a América  desde el siglo XVI hasta el  XIX provenientes de los puertos de embarque situados en la cuenca del Río Congo o Zaire, en África Centro Occidental. Sin embargo esta denominación se aplicó también por extensión, a otros grupos de africanos venidos a América en el tiempo de la colonia.

La Cofradía fue fundada en el siglo XVI por esclavos africanos y mestizos. Por estas razones históricas, la Cofradía es un elemento importante en la identidad cultural de esta población y de toda la región. Su  organización empezó como asociación voluntaria de individuos unidos por lazos de caridad o hermandad con espíritu y finalidad religioso- benéficos. La Cofradía del Espíritu Santo cumple una función religiosa y social. Venera a Calunga, diosa del mar y de la muerte en la región del Congo, que en Villa Mella se sincretizó con el Espíritu Santo. Además de organizar la fiesta anual del Espíritu Santo, en el mes de Mayo, la Cofradía toca los Congos en los ritos funerarios de los cofranes.

La existencia de la Cofradía siempre se ha visto amenazada por la falta de interés de la elite por las culturas de origen africano y mestizo. Hoy día, la aceleración del crecimiento urbano, las migraciones, el desempleo y la uniformización de los valores no hacen sino, reforzar los prejuicios y la incomprensión con respecto a la Cofradía. En vista de esta realidad se hace imperante y urgente, la preservación de este importante símbolo cultural ancestral y representativo de la identidad de este municipio. 

Por su autenticidad, riqueza y representar un testimonio inigualable del legado inmaterial de la cultura regional,  la Cofradía de los Congos de Villa Mella ha sido reconocida   por la UNESCO como patrimonio intangible de la humanidad.

NIGUA, San Cristóbal

Siendo parte del complejo azucarero de San Gregorio Magno. Esta Situada en las afuera de la zona de los ingenios de Nigua. La capilla San Gregorio Magno es la típica capilla de  las plantaciones azucareras. La antigua hacienda de San Gregorio de Nigua, existió desde antes del 1606, pues se encentra registrada en el censo de vecinos del gobernador de Osorio.

De una sola nave con ápside poligonal, contrafuertes, arco toral y portal de ladrillos, fue restaurada originalmente en 1922 y desde esa fecha se utiliza como iglesia parroquial rural. Es en la actualidad la única ermita colonial vinculada a la evangelización de los africanos esclavizados que aun se realizan actos litúrgicos para la feligresía católica.

Está asociada a procesiones y ritos relacionados con la religión sincrética de los esclavos. Las ermitas o capillas que se erigieron en torno a los ingenios mas importantes eran centros importantes de transculturación, favorecían que los negros asumieran patrones culturales españoles. Durante los primeros tiempos de la colonización Nigua contó con dos ermitas situadas en el ingenio San Gregorio y en el ingenio Diego Caballero respectivamente. De estas ha sobrevivido la ermita San Gregorio.

Un aspectos a destacar de la presencia Africana en el culto popular comunitario lo constituye el hecho, enigmático para muchos, la presencia de la virgen de La Altagracia, de origen española, matrona de los dominicanos, en el altar mayor de la ermita, esta pintada con tez negra y con argollas en sus orejas. Recreando de alguna manera la fe popular desde lo africano.

Todos los 12 de marzo y tres de septiembre la comunidad rinden culto al patrón San Gregorio Magno. La principal comadrona de la comunidad, fallecida, recientemente, era una devota de cultos de origen africanos y desde ahí, realizaba penitencia con el santo y las virgen de La Altagracia, además de acompañar a las madres a parir sus criaturas a quienes protegía con oraciones a los reciben nacidos.

TRAPICHE

El ingenio de Boca de Nigua, trapiche movido por caballos, está ubicado en una comunidad del municipio de Nigua, que lleva el mismo nombre del ingenio. El ingenio aparece registrado en el listado acerca de los ingenios y trapiches de azúcar, publicado por el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en su obra Historia general y natural de Indias en 1546, registrando como dueño a Francisco de Tostado, Notario Público que arriba a la isla con el gobernador Nicolás de Ovando en 1502.

La importancia del sitio de Nigua, anteriormente llamado Partido de los Ingenios de Nigua, la confirma el mismo Oviedo cuando escribe que la primera persona en fabricar azúcar fue Gonzalo de Celosa, a orillas del río Nigua hacia los años 1505–1506, quien trajo maestros de las islas Canarias.

Construido originalmente en el siglo XVI, Boca de Nigua fue posteriormente reconstruido, logrando su máximo esplendor en el siglo XVIII y, en ese entonces, se registra como su dueño al Marqués de Aranda, noble español, y era administrado por Juan Bautista Oyarzábal.

La casa de calderas reproduce un modelo clásico del siglo XVII de acuerdo con los grabados de la época publicados en 1798, en que se especifica claramente a la isla de Santo Domingo como lugar para construir el modelo.

En el espacio geográfico se desarrolla la epopeya más importante de la resistencia del africano esclavizado en la parte española de la isla. En 1796, el 30 de octubre, es el sitio donde más de 200 esclavos se rebelaron, haciendo huir a los blancos y matando sus reses. Los esclavos llegaron a apoderarse de las instalaciones del ingenio y constituir un gobierno popular, encabezado por la esclava Ana María, envestida de reina.

La zona fue escenario de múltiples manifestaciones de resistencia del africano contra el régimen de servidumbre. Darío Solano, africanista oriundo de Nigua, apunta que, además de la insurrección de Boca de Nigua: “Ya Nigua había sido testimonio de la primera rebelión negra del Nuevo Mundo, diciembre del 1521, conducida y ejecutada por miembros de la etnia wolof procedentes de Senegambia” y en 1801, Toussaint L’Ouverture, líder de la revolución de Saint Domingue, se reúne en Boca de Nigua para negociar la entrega formal del territorio a Francia y entenderse en paz con las autoridades españolas.

La rebelión de Boca de Nigua se planteó desde su inicio la abolición de la esclavitud en la parte española de la isla y la constitución de un gobierno popular con la diversidad étnica existente en la isla.

La rebelión de Boca de Nigua fue sofocada a través de métodos espantosos y los castigos a los cabecillas llenaron a la ciudad de terror. Francisco Sopo, Antonio, Ana María, Tomás Aguirre, Pedro Congo, Papapier, Cristóbal Cesar y Petito Juan, fueron sentenciados a la horca, y sus cabezas cortadas, descuartizados sus cuerpos, y fijados en los parajes más públicos, por los cuatro rumbos de la ciudad capital.

Otros responsables de la rebelión fueron condenados a 20, 15 y 10 años de prisión, encadenados de los pies al cuello y recibiendo, a diario, en la picota, centenares de azotes por todos sus cuerpos.

La rebelión de Boca de Nigua surtió impacto en toda la isla, pues logró conexiones con muchas haciendas agrícolas, sobre todo de la región sur. Sobre la rebelión de Boca de Nigua, José Ocariz hace la siguiente cita: “…los rebeldes crearon un embrionario ejército, con artilleros, unidades de infantería formadas por guardias y piquetes… y una unidad de dragones de caballería… un complot cuyos alcances pretendían hacerse iguales a los de Haití”. (Deive, La rebelión de los esclavos de Boca de Nigua. Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Separata del Tomo XXVII. Anuario de Estudios Americanos. 1970. Sevilla.)

Las instalaciones de este ingenio se restauran en 1976 por el ing. Ramón Báez López- Penha, cabiendo destacar el trabajo realizado en la casa de calderas, que fue intervenido con el criterio de restaurar y consolidar la mitad y reconstruir totalmente la otra mitad, constituyéndose en una de las intervenciones de restauro más atractivas del país.

Actualmente en el sitio del ingenio de Boca de Nigua se celebra anualmente, para finales de octubre, el Festival del Cimarronaje, actividad que ha puesto en valor el monumento y ha servido como catalizadora de una nueva actitud hacia la esclavitud basada en la dignificación de la identidad de los esclavos negros que sirvieron a la producción azucarera. En palabras de Darío Solano: “El festival del cimarronaje en honor a la rebelión de 1796, no es solo de Santo Domingo, se abraza a las Américas y al África, a Europa, la conjugación del territorio, de la procedencia del amo, y a las entrañas de las tierras de partida: sus protagonistas fueron sentenciados a cumplir condenas a los presidios de Cartagena de Indias, a La Habana, Veracruz y Panamá. En esos calabozos coloniales también escucharon los sonidos simbólicos de lo que ayer eran llantos de impotencia. Y hoy están colmados de los dioses y los espíritus guerreros que quisieron construir la paz y la liberación de la América esclavizada”.

El municipio de Nigua es el lugar de mayor concentración de cultos y veneraciones permanentes a entidades religiosas del santoral católico convertido al panteón del Vudú Dominicano.

 Siendo parte del complejo azucarero de San Gregorio Magno. Esta Situada en las afuera de la zona de los ingenios de Nigua. La capilla San Gregorio Magno es la típica capilla de  las plantaciones azucareras. La antigua hacienda de San Gregorio de Nigua, existió desde antes del 1606, pues se encentra registrada en el censo de vecinos del gobernador de Osorio.

De una sola nave con ápside poligonal, contrafuertes, arco toral y portal de ladrillos, fue restaurada originalmente en 1922 y desde esa fecha se utiliza como iglesia parroquial rural. Es en la actualidad la única ermita colonial vinculada a la evangelización de los africanos esclavizados que aun se realizan actos litúrgicos para la feligresía católica.

Está asociada a procesiones y ritos relacionados con la religión sincrética de los esclavos. Las ermitas o capillas que se erigieron en torno a los ingenios mas importantes eran centros importantes de transculturación, favorecían que los negros asumieran patrones culturales españoles. Durante los primeros tiempos de la colonización Nigua contó con dos ermitas situadas en el ingenio San Gregorio y en el ingenio Diego Caballero respectivamente. De estas ha sobrevivido la ermita San Gregorio.

Un aspectos a destacar de la presencia Africana en el culto popular comunitario lo constituye el hecho, enigmático para muchos, la presencia de la virgen de La Altagracia, de origen española, matrona de los dominicanos, en el altar mayor de la ermita, esta pintada con tez negra y con argollas en sus orejas. Recreando de alguna manera la fe popular desde lo africano.

Todos los 12 de marzo y tres de septiembre la comunidad rinden culto al patrón San Gregorio Magno. La principal comadrona de la comunidad, fallecida, recientemente, era una devota de cultos de origen africanos y desde ahí, realizaba penitencia con el santo y las virgen de La Altagracia, además de acompañar a las madres a parir sus criaturas a quienes protegía con oraciones a los reciben nacidos.

 CASA DE LAS CALDERAS

El ingenio de Diego Caballero, Primer Secretario de la Real Audiencia de Santo Domingo, aparece entre los mencionados por Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia General y Natural de las Indias en 1546.

Ya por el 1518 el Secretario General solicitaba al Rey la asignación de una legua cuadrada de terreno para levantar una villa. En estos terrenos se construye el ingenio, además de plantarse los primeros viñedos en el Nuevo Mundo.

Como estructura arquitectónica aparecen todos los componentes operativos de un ingenio colonial, calderas, casa de purga, hornos, estanques de agua, etc.

Trabajos arqueológicos y de restauración se realizaron en 1988, cuando se reconstruyeron algunas partes de la obra. En esos estudios arqueológicos realizados en el 1988, por Fernando Luna Calderón se identifican indumentarias y reductos de instrumentos utilizados para el castigo de los esclavos. Una identificación de gran trascendencia lo constituyen las huellas de pies mutilados de esclavos, que ejemplifican los castigos- verdaderas torturas -que se les aplicaba a los esclavos cuando eran capturados luego de sus huidas al cimarronaje.

Por al misma extensión de la hacienda, la cual tenia una gran población esclava se da cuenta de la cantidad de manifestaciones de resistencias protagonizadas por la población esclavas.

 Ruinas de la Casa de Purga.

El ingenio de Cepi Cepí, se encuentra el la lista de Gonzalo Fernández de Oviedo de 1546 con el nombre de Cepecepín y se señala como dueño a Diego Caballero de la Rosa, Primer Secretario de la Real Audiencia de Santo Domingo. Este ingenio situado en el fondo de la Bahía de Ocoa en su rada noroeste tenia, a decir de Luís Peguero citado por Ramiro Matos, “70 negros y 365 indios”

El ingenio de Cepi-Cepí forma parte del sistema de ingenios coloniales de Azua entre los que se encuentran , además del Cepi Cepí, el ingenio Ocoa de Alonzo Suazo en Palmar de Ocoa, el ingenio Santiago de la Paz propiedad de Hernando Gorjón en Los Tramojos, el ingenio de Barreras de Martín García en Barreras, el trapiche de la familia Méndez en Orégano Chiquito, el trapiche de la familia Andujar en Higüerito, el ingenio de Jácome Castellón en Finca 6, el ingenio de Ansonia o Central Azuano en Ansonia y el ingenio de Los Cacaos de Río Vía.

Cepi Cepí, junto a los demás ingenios ubicados en Azua, hicieron de esta zona en uno de los lugares donde se hizo sentir con mayor intensidad la presiones políticas-militares generadas por los cimarrones, que durante el siglo XVI tuvieron notoria presencia en la sociedad colonial. Cimarrones de la grandeza conspirativa como Diego de Ocampo y Juan Sebastián Lemba, recorrieron los montes de Azua que con las lomas de la sierra del Bahoruco hacían de esta villa un punto de referencia, tanto para las cuadrillas que perseguían a los alzados, como para los cimarrones. Lemba, el gran guerrillero, murió en una emboscada entre Azua y San Juan de la Maguana.

Azua y sus ingenios se convirtió en un lugar predilecto de los movimientos cimarrones. Cuyo espacio histórico es depositario de una memoria histórica a revalorar para situar en su justo lugar a estos héroes silenciado por la historia tradicional hispanófila.

Por mucho tiempo la comunidad de Las Charcas ha asociado el sitio del ingenio a manifestaciones religiosas y todavía hay quien llama a las ruinas la Casa de los Indios. Del Ingenio solo quedan dos paredes de lo que se supone fuera la casa de purgas y unos estanques de agua situados 50 mts. más arriba de las ruinas, con los que se conectaba a través de un canal de piedra. Estos estanques se alimentaban de un manantial en una colina más alta y que la da el nombre de La Acequia a todo el paraje.

El manantial, muy disminuido en su caudal, todavía alimenta algunos pequeños canales de regadío y actualmente es parte del proyecto “Rescate y Uso Sostenible de los Recursos Naturales y Arqueológicos de La Acequia de Las Charcas, Azua. ( Dom /05 / 02)” que desde hace un año, con financiamiento del PNUD, desarrolla el Centro de Promoción para el Desarrollo Integral y Consejo Comunitario para la Conservación y Desarrollo de La Acequia – CEPRODI una organización no-gubernamental, que construye al lado del manantial, un centro de visitantes y que tiene por objetivo “ Impulsar el manejo sostenible de los recursos presentes en La Acequia, aprovechando el potencial eco turístico como espacio de visitación y esparcimiento de la comunidad de Las Charcas” Es parte, además de la tradición religiosa de la zona, que culmina su procesión anual en el manantial, donde se encuentra un pequeño altar rural, tipo calvario, con tres cruces rusticas, para celebrar la fiesta de La Milagrosa los 27 de noviembre.

El nombre del ingenio, que proviene del arroyo del mismo nombre, ha sufrido cambios y existen diferentes acepciones como son:

Cepecepín, que aparece en la Historia Natural de Fernández de Oviedo, hasta los de Sepi Sepi, usado por el sr. Juan Odalis Calderón , actual Sindico de Las Charcas e historiador de la misma, y la acepción mas común de Cepi Cepí que aparece en varios documentos históricos.

De las manifestaciones intangibles se puede rescatar la llamada “Mojiganga” que es un disfraz usado en la época del llamado “carnaval cimarrón” que se celebra el sábado santo en las comunidades del sur del país y que a pesar de no haber sido apoyado por los sectores de poder ha sido rescatado por la comunidad.

 

Viviendas vernáculas con muros de tabla de palma

EL NARANJO

Fundado entre agosto y septiembre de 1791, El Naranjo es una comunidad, cuyo asentamiento es producto de las negociaciones de los negros sublevados del antiguo maniel de Neiba y las autoridades coloniales de la época para poner fin un estado de guerra existente. El Naranjo es rodeado por montañas donde se ubicaron contingentes de africanos sublevados frente al régimen de la esclavitud. Estos se establecieron, mayoritariamente, en la sierra de Bahoruco. Muchos manieles, llegan a consolidarse como poblados y ciudades, donde los insurgentes lograron constituir un espacio social de reivindicación de la dignidad y la libertad.

Una fértil historia de resistencia a la esclavitud del negro en Santo Domingo le es patrimonio a la sierra de Bahoruco, Testigo del origen de la comunidad cimarrona de El Naranjo. Por su característica geografía accidentada sirvió esta zona de refugio idóneo tanto de los indígenas como por los africanos que huían de las plantaciones de azúcar y demás trabajos forzosos. Una zona de inaccesibilidad por sus montañas, una historia larga de resistencia: estuvo primero Enriquillo con los indios alzados y después Sebastián Lemba con los esclavos alzados y, otros cabecillas. Los negros sublevados (cimarrones) se refugiaban en lugares, llamados manieles, o palenques, un área fortificada con fosos y estacas afiladas.

Los manieles de las Sierras de Neyba y Bahoruco fueron los que más tiempo sobrevivieron, no sólo por estar más lejos de la ciudad de Santo Domingo, sino y sobre todo, porque se siguieron supliendo de negros cimarrones que escapaban de la parte francesa de la isla. En El Maniel de Bahoruco sobrevivieron personas hasta 1868, según el Padre Carlos Nouel: "En esas montañas existen todavía esos hombres, semi-salvajes, conocidos con el nombre de vien-vien; nombre que se les ha dado porque es su grito ordinario..."

El Lic. C. Armando Rodríguez, citado por Don Carlos Larrazábal, afirma: "Desde el levantamiento de Enriquillo, las serranías de Bahoruco estuvieron siempre ocupadas por los indios que no vinieron con él a Boyá, después del Convenio. También había muchos negros esclavos prófugos, a quienes los españoles llamaban marrones. Por eso un antiguo Bucán de esa región se llamaba Maniel de los negros marrones"

Actualmente la memoria de la lucha de los esclavos por su liberación aparece desdibujada entre los pobladores del maniel y apenas se encuentra un santuario que recoge parte de la religión sincrética desarrollada como resistencia por los esclavos y cimarrones. Una manifestación única en el país de origen africano lo constituye las llamadas Cachuas de Cabral, que tiene orígenes alrededor de El Naranjo. 

Es destacable además la arquitectura vernáculas del sitio donde se encuentran tipologías de viviendas campesinas realizadas con tabla de palma y muros de tejamanil, esta ultima una técnica constructiva de origen africano a base de un tejido de ramas revestido de un enlucido de lodo y estiércol de res, que le da una gran calidad térmica al interior de las viviendas. 

Entre las expresiones culturales de la actualidad se encuentra el desarrollo de una cofradía que gira alrededor del culto al santo patrón San Francisco de Asís, dirigida actualmente por Jacobo Rubio descendiente de la familia que crea la cofradía, convertida en una expresión de alta influencia de religiones de origen africano. Además, gran parte de la población es devota de Oliverio Mateo, líder mesiánico, afro descendiente, el cual fue fusilado por las tropas Norteamérica en su primera intervención en Santo Domingo, en 1914. 

Entre sus expresiones culturales hay que destacar la presencia de los cuenta cuentos y los declamadores de décimas. En cuya producción se encuentra registrada parte de la historia oral de la comunidad. Dueño de una rica y diversa practica de la medicina tradicional y el uso de las plantas medicinales en labores curativas y así, como el uso de los ensalmos y las tisanas.

TEXTO Y FOTOS UNESCO