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Entre tú y yo… | P. Regino Martínez Bretón, sj

El discernimiento nos sirve para encontrar la voluntad de Dios y así dejarme guiar por ella. La base  del discernimiento es la conciencia personal. Por tanto, las dos cualidades fundamentales para discernir son: calidad humana y libertad. Debemos tener conocimiento de las propias cualidades y de nuestras limitaciones.

 Discernir es buscar lo mejor entre propuestas buenas. Discernir no es elegir entre lo bueno y lo malo. Discernir es una actitud. Discernir es optar, decidirse, por dejarse guiar por el Buen Espíritu. Es actuar con los pensamientos y sentimientos de Jesús.

Discernir no es lo mismo que “deliberar”. Deliberar es decidir algo importante. Discernir es buscar la voluntad de Dios en la cotidianidad y dejarme guiar por ella. Discernir es una actitud. Constantemente Dios nos está hablando a través de su Palabra, las personas y los acontecimientos.

La actitud de discernimiento nos capacita para descubrir la voluntad de Dios y nos mantiene en búsqueda constante. Discernir es ir por el camino de Jesús y según la onda del Espíritu Santo, que engendra a Jesús, que lo resucita, que lo libera de todo miedo y temor.

Discernir es decidirse a actuar. Es danzar al ritmo de Dios. Según S. Ignacio, discernir es decidirse siempre por el medio más eficaz; lo que más me conduce al Señor y su Reino. Por tanto, la indiferencia; es decir, la disponibilidad generosa y solidaria de saber aceptar la lógica de Jesús: “perder para ganar”, es como se hace presente el Reino.

            Discernir para S. Pablo, es buscar a lo largo de la vida la voluntad de Dios para nosotros; siendo ésta obra de la verdadera sabiduría, no según la carne o el mundo.

El discernimiento humano es previo al discernimiento de fe cristiana. ¿Cómo identificamos uno y otro? Por ejemplo: Pepe, un campesino dominicano, al pagarle un trabajo, me dice: “Padre, que Usted no se perjudique, ni que me perjudique a mí. Usted sabe que yo tengo que llevarle la grasa (la  comida) a los mellos”. El discernimiento de fe cristiana es que “aunque yo me perjudique, que el otro se beneficie”. Discernimiento cristiano es “amar al enemigo”; es “tratar al otro como a mí mismo”.

            Como cristiano no puedo discernir si no me meto en la onda, la lógica, de Jesús. Es por eso que Jesús nos decía: “el que quiera seguirme que tome su cruz y me siga…”. No por seguir las técnicas del discernimiento hago discernimiento cristiano. Para encontrar a Dios hay que bajarse, hay que despojarse.  Hay que dejarse guiar por el Espíritu, que baja al caos, que engendra a Jesús, que señala a Jesús, que resucita a Jesús, que Jesús nos da como regalo, que nos quita el miedo.

  EL DISCERNIMIENTO PUEDE SER Personal, si se trata de mí: examen de la oración; examen del día; Comunitario, si examinamos lo que hacemos en comunidad: la familia. Apostólico, cuando buscamos decidir una o varias tareas para mí o para la comunidad apostólica.

 ELEMENTOS FUNDAMENTALES DEL DISCENIMIENTO:

+ Qué experimento?

+ A dónde me lleva?

REFERENCIAS PARA DESCUBRIR LA VOLUNTAD DE DIOS:

*  La Palabra de Jesús, quien siempre hizo la voluntad de Dios para salvar la humanidad, Jn. 6,38, “todos los que crean en el Hijo tengan vida eterna”, v.40.

* Estar dispuesto a dar la vida por el otro, Jn. 10…, el buen pastor da la vida por sus ovejas…

- Los empobrecidos, que lo que haga beneficie primero a los que más necesidad tienen.

* Que mi actuar sea misericordioso: que beneficie al que sufre y al que hace sufrir.

* Mantener el cuestionamiento de María: ¿y cómo puede ser esto?...

La voluntad de Dios es el actuar vivificante que me mueve desde dentro, que siempre se realiza en diálogo con mi libertad y en todo lo que realizo estoy haciendo con Dios su voluntad. Es una comunión de dos LIBERTADES:Dios y yo. así se nos abre un horizonte ilimitado.