No podemos vivir “atajando para que otro enlace” o “trabajando para tener ropa sucia y mal comer”. La misión encomendada por el Creador, Ser Trascendente, quien nos da la vida, es “vivir del sudor de tu frente”. Gn.3, 19.
Hoy, en el siglo XXI, nos corresponde a nosotros dar una respuesta en el grupo humano en que vivimos. No podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando. No podemos contentarnos con acusar, sólo lamentarnos y hablar. No podemos vivir llorando, maldiciendo, ni haciéndonos indiferentes. No podemos dejar a otros lo que nos corresponde hacer en la sociedad. No vivimos solos, ni podemos aislarnos. Vivir es relación, interrelación. No aceptar y practicar esta realidad es condenarse uno mismo a la esclavitud. Ser esclavo es ser dominado por otros y peor cuando es por uno mismo. En este sentido, la auténtica libertad ya nos la presentó Jesús de Nazareth cuando nos decía que el primer mandamiento del Reino de Dios es: “amar al otro como a mí mismo”. Lc. 10, 27-28. Lo nuevo de hoy es tan viejo como los siglos que tenemos: XXI. Por eso el paradigma: “Cristo Ayer, Hoy y Siempre” es tan válido como el aire que respiramos, como el agua y alimentación que necesitamos diariamente.
La Comunidad necesita de los sujetos sociales que la fortalezcan. Estos sujetos no son las personas aisladas, sino las asociaciones y organizaciones, quienes protagonizan la vida política. Las asociaciones y organizaciones comunitarias son las que fundamentan la democracia participativa. Aquí está la raíz de la sociedad civil. Aquí está la importancia de que cada persona se integre a las asociaciones y organizaciones comunitarias para que construyamos el nuevo poder popular y realizar las transformaciones necesarias en el sector social a que pertenecemos, tanto a nivel local como a nivel nacional…. Es decir, teniendo en cuenta la cultura, las necesidades, nuestros intereses, las luchas y las aspiraciones…; como Grupo Humano.
Es conveniente recordar la diferencia entre objeto y sujeto para clarificar el concepto de “sujeto social”.
Objeto es algo material (un bastón, un vestido, un libro, un radio…) algo que satisface una necesidad. No piensa, no siente y siempre es manipulado por alguien. En cambio, el sujeto piensa, siente, satisface necesidades, transforma su entorno, defiende intereses personales y comunitarios, interactúa, se relaciona. Tiene derechos que exigir y deberes que cumplir en su familia, en la organización y en la sociedad.
Dos características identifican al “Sujeto Social”:
1. Tomar conciencia de los derechos y deberes como asociación u organización y/ o Grupo Humano, no como individuo aislado. Aunque es posible que un individuo no sea de mi organización y se solidarice con nuestra causa. Por ejemplo, un padre de familia se puede hacer solidario con los obreros de una fábrica en huelga. “Sujeto social” es “pasar del yo al nosotros”.
2. Tener una historia, intereses e identidad común. No basta pertenecer a un “Grupo Humano”, ni a una asociación u organización. Hay que tener un proyecto y elementos que lo identifican y que lo unen afectivamente: “Asociación de Mujeres La Nueva Esperanza de Dajabón”, ASOMUNEDA; “Confederación Agrícola Unión Campesina Autónoma”, CA-UCA; “Unión de Asociaciones Productoras del Bosque de Restauración”, UNAPROBOSQUE; “Unión de Centros de Madres Mujeres Fronterizas”, UCMMF; “Unión de Juntas de Vecinos de Dajabón”, UJVD; “Solidaridad Fronteriza, Dajabón”, SFD; “Solidarité Fwontalyé Wanament”, SFW; “Radio Marién”... Son sujetos sociales en la Frontera Norte de Rep. Dominicana..







