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Noticias | Por Edición Espacinsular

La violencia de las pandillas golpea con fuerza a los niños en Haití. Las bandas expulsan a las familias y cortan el acceso a escuelas y servicios básicos, dejando a los menores de edad más expuestos al reclutamiento.

La ONU alertó de un “aumento alarmante” en el reclutamiento de niños por bandas en Haití y de las “consecuencias devastadoras” que esta práctica genera para los menores, sus familias y la sociedad en general.

El país caribeño se encuentra sumido en una crisis de seguridad, humanitaria y de gobernanza cada vez más profunda.

 Las bandas armadas controlan grandes zonas de la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores, desplazando a familias y restringiendo el acceso a las escuelas, la atención sanitaria y los servicios básicos.

La pobreza se recrudece especialmente con las familias más vulnerables, y los niños son cada vez más susceptibles de ser reclutados por las bandas para ganar dinero.

Para impedir que las bandas secuestren a niños, se ha instalado un control de carretera en uno de los barrios de Puerto Príncipe. 

Los pocos servicios de protección infantil que hay están desbordados y esto deja a los menores en situación de riesgo en los barrios controlados por las bandas.

¿Qué está pasando?: extorsión y control

Al menos 26 bandas, con nombres como 103 Zombies, Village de Dieu, Tokyo y Kraze Barye, operan en Puerto Príncipe y sus alrededores.

Controlan el territorio, extorsionan violentamente a las comunidades y luchan por el dominio con las asediadas fuerzas de seguridad haitianas. 

En este contexto, la ONU denunció que se ha producido un “aumento alarmante” en el reclutamiento de niños para las bandas en Haití.

A medida que se intensifican los enfrentamientos, las bandas dependen de un flujo constante de reclutas, incluidos niños, para mantener el control.

Joseph, de 16 años“Crecí en un barrio pobre donde las pandillas lo controlaban todo. Veía hombres armados en las calles todo el tiempo. Algunos iban bien vestidos, tenían coches bonitos y estaban rodeados de mujeres”.

El reclutamiento ya no es esporádico. En muchas zonas es sistemático. Además, se considera que los niños son más fáciles de manipular y menos propensos a levantar sospechas. Pobreza, coacción y supervivencia

Alrededor del 45 % de la población de Haití es menor de 18 años. Por lo que muchos niños se ven empujados a unirse a las pandillas por el hambre que sufren, la falta de escolarización y la desesperación económica. Otros son reclutados por la fuerza o amenazados.

En los barrios controlados por las pandillas, los miembros, en su mayoría armados, pueden parecer ofrecer protección, pertenencia o ingresos donde el Estado no ofrece nada.

Asimismo, el desplazamiento y la separación familiar aumentan la probabilidad de que los niños se unan a las pandillas.

Un control de carretera en un barrio de Puerto Príncipe con el fin de impedir los secuestros por parte de las bandas.

Los roles de los niños en las bandas

Actúan como vigías, mensajeros e informantes. Unos roles que explotan su edad y su capacidad para pasar desapercibidos. 

Muchos también participan directamente en enfrentamientos armados, controles de carretera y secuestros para obtener rescate. Un niño informó que ganaba 1000 dólares a la semana en un país donde muchos viven por debajo del umbral de la pobreza.

Las niñas se enfrentan a riesgos aún mayores, como la explotación sexual, la violación y las relaciones forzadas con miembros de las bandas.

Un alto coste 

Los niños reclutados se enfrentan a la violencia, el trauma y el abuso. Su educación se ve interrumpida y el daño psicológico a largo plazo puede ser profundo.

Hoy en día, miles de familias siguen huyendo de sus hogares en Puerto Príncipe debido a la violencia relacionada con las bandas.

El estigma y el miedo a las represalias complican su reintegración en la vida normal. En el caso de las niñas, la violencia sexual agrava su trauma y su exclusión de la sociedad. Por lo que el ciclo de violencia puede perpetuarse.

Julia“Los miembros de dos pandillas aliadas me obligaron a mantener relaciones sexuales con varios de ellos en al menos seis ocasiones. Estas pandillas controlan la zona donde yo vivía y crearon un clima de miedo”.

La respuesta: la seguridad por sí sola no es suficiente

Un nuevo informe publicado por la ONU en Haití pide sistemas de protección infantil más sólidos, el restablecimiento del acceso a la educación e iniciativas que impidan el reclutamiento en las comunidades afectadas por las pandillas.

El informe destaca que las familias son fundamentales para prevenir el reclutamiento y sugiere aumentar los recursos destinados a los hogares, especialmente los encabezados por mujeres, para proteger a los niños.

Asimismo, destaca el papel disuasorio que desempeñan las escuelas, al ofrecer tanto oportunidades de aprendizaje como protección frente a la influencia de las pandillas. 

La ONU sigue apoyando la asistencia de los niños a la escuela mediante la creación de comedores, la rehabilitación de edificios, la creación de espacios de aprendizaje temporales y las transferencias de efectivo a las familias.

 

Apoyo a las ONG locales

Louis, de 17 años“Me uní a una pandilla para vengar la muerte de mi padre. Lo mató una pandilla rival cuando iba al trabajo. Rápidamente me gané la confianza de los miembros más antiguos de la pandilla. Se convirtieron en mi familia”.

Las organizaciones locales cuentan con el apoyo de las Naciones Unidas para llevar a cabo programas de formación profesional con el fin de ofrecer a los jóvenes oportunidades de empleo y una alternativa a la vida en las bandas.

También se considera prioritario combatir las bandas para frenar su expansión territorial y su influencia sobre las comunidades locales, especialmente entre los jóvenes.

Se espera que la Fuerza de Represión de Pandillas, respaldada por las Naciones Unidas, creada en 2025 y con un mandato de 5000 efectivos, desempeñe un papel clave.

Las Naciones Unidas también están trabajando para fortalecer el sistema judicial haitiano con el fin de combatir la trata de niños.  Fuente

https://news.un.org/es/story/2026/02/1541169