El Solenodonte es un mamífero insectívoro nocturno, considerado un "fósil viviente" por sus 60 millones de años de existencia. Es endémico de la isla La Española y posee una característica muy rara entre los mamíferos: produce veneno que inyecta a través de canales en sus dientes incisivos inferiores.
Mide entre 28 y 32 cm de cuerpo más 20 a 25 cm de cola escamosa. Pesa entre 800 g y 1 kg. Posee un hocico alargado con un hueso único (os proboscis), garras fuertes para excavar. Su pelaje es áspero, de color marrón oscuro a rojizo o negruzco. Presenta una zona de pelo más amarillento o claro en la cabeza, nuca y garganta.
Sus patas son robustas y están equipadas con largas garras curvadas, siendo las delanteras notablemente más grandes y fuertes que las traseras, ideales para desgarrar madera podrida y excavar.
El Solenodonte tiene ojos pequeños y diminutos, adaptados a su vida subterránea y nocturna. Sus orejas son parcialmente visibles y desprovistas de pelo en los bordes. Presenta una cola larga, escamosa y casi sin pelo, similar a la de una rata.
Es un animal excavador y torpe al caminar, que pasa el día oculto en troncos o madrigueras subterráneas
En la República Dominicana, su distribución abarca principalmente zonas montañosas y bosques protegidos, entre los que se puede destacar la Cordillera Central, la región fronteriza específicamente Santiago Rodríguez y Dajabón, y en el sur la Sierra de Bahoruco, el Parque Nacional Jaragua. Se puede encontrar viviendo en alturas que van desde los 200 hasta más de 2,000 m s.n.m.
Vale destacar que se encuentra catalogada en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat y a la depredación por animales introducidos como perros y gatos.





