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Reportajes | Redacción Espacinsular

El profesor Núñez Grassals fue entrevistado para la serie de radio Lecciones de Buen Periodismo en la Isla, que se transmite a través de RadioCimarrona.com.

 El ejercicio del periodismo en el país hoy día es muy incompleto porque se fundamenta en las fuentes y no en los datos, razón por la cual el reportero y la reportera ya no buscan el dato, ni procuran ver las cosas cara a cara. La valoración es del profesor Rafael Núñez Grassals, quien externa su preocupación en ese sentido: “Fíjate que en todas las noticias un fulano dice, un fulano expresa, un fulano manifiesta”. Argumenta que los datos son los que dan paso al periodismo de precisión.

Este exigente formador de periodistas, tanto en las aulas como en las redacciones de los diarios, considera la ética como pilar del buen periodismo, y recurre a la cita de Gabriel García Márquez, quien sostuvo que la ética acompaña al buen periodismo como el sonido al moscardón. “Sin ética no hay periodismo. Eso lo dije también en una conferencia en la Feria del Libro. No es que tenemos un periodismo con ética y un periodismo sin ética, es que sin ética no hay periodismo porque van juntos. Por lo menos en el buen periodismo”, asevera.

El profesor Núñez Grassals es capitaleño. Su nacimiento se produjo durante el otoño de 1942. Rafael Núñez y Eliza Aurora Grassals vieron nacer a su único hijo el 22 de septiembre, a quien bautizaron con los nombres de Rafael Altagracia. Entonces vivían en la calle Benito González, sector Villa Francisca. Su niñez transcurrió entre esa barriada y el poblado de Boca Chica, donde sus padres tenían un colmado, por lo que pasaba gran parte del tiempo nadando desde la playa de Andrés hasta La Matica en complicidad con muchachos de su edad. Al hablar esta etapa de su vida deja escapar su risa contagiosa.

Desde siempre se planteó metas que lo condujeran a la excelencia. Por ello, cuando terminó la educación básica le fue exonerada la intermedia, por lo cual pasó de sexto curso de básica a primero de bachillerato luego de tomar un examen de octavo y pasar con notas sobresalientes.

Corría 1960 cuando Núñez Grassals cumplió 18 años, por lo que, como todo joven de esa edad durante la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, debía cumplir el Servicio Militar Obligatorio. “Y yo dije que no iba, y mi mama se puso muy nerviosa. A mi casa visitaba casi todas las tardes a la misma hora un hombre alto, blanco, muy bien vestido, al que no le conocían negocio ni empleo. Mi papá decía que era un calié”.

Cuenta que su padre le pidió que gestionara que no tuviera que hacer el Servicio Militar Obligatorio, para lo cual del colmado tomó dos litros de whisky, uno para él y otro para el general a cargo: “Como a los cinco días llegó un sargento en un motor al frente de la casa y dijo mi nombre. Mi papa dijo: un momento, ese es hijo mío. Y cogió un sobre que trajeron. Cuando tú haces el Servicio Militar Obligatorio te dan como una cedula, una constancia de que tú lo hiciste. Yo no lo hice y tenía la constancia de que yo lo hice”.

 Vocación para el periodismo

 

Núñez Grassals, a quien siempre le ha gustado contar historias, ingresó en 1963 a la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, formando parte del primer grupo de inscritos de la escuela, cuyo director era Freddy Gatón Arce y quien, posteriormente, fundó el periódico El Nacional de Ahora con sus alumnos.

Siendo estudiante de periodismo, su primer trabajo fue en HIN, en el programa Radio Noticias, que dirigía el periodista Héctor Pérez Reyes, con quien tuvo diferencias porque durante el triunvirato él quería que le dijeran a Donald Reid Cabral, Honorable Señor Presidente. Yo le dije: Honorable que entra por el patio del Palacio. No, yo eso no lo escribo”.

Durante el período de los 12 años de gobiernos de Joaquín Balaguer recuerda que existía un ambiente sombrío, por lo que le recomendaron no salir de noche ni andar solo. “Recuerdo que a mí me gustaba mucho la barra Payán, y una noche yo estoy de espalda a la calle, la 30 de Marzo, y viene el coronel Belliard y se me sienta al lado. Belliard hablaba mucho, era el relacionista público de la Policía, uno de los pocos policías interesantes que yo conocí. Hablaba mucho de poesía y de literatura. Se queda hablando conmigo y llegan dos tipos en una motocicleta Honda y se paran exactamente en la espalda mía, en la puerta. Y cuando yo me voy, Belliard me dice: Siéntate, te brindo otro café. Yo me senté y le dije: Dígame coronel. Después que los tipos se cansaron de esperar,  pues duramos más de una hora ahí, ellos se fueron. Y me dijo: Mira, esos dos son policías y andan detrás de ti. Cuídate, cuídate, tú jodes mucho, muchachito”.

Núñez Grassals fue compañero de aulas de Orlando Martínez, y ambos laboraran en Publicaciones Ahora cuando ocurrió su asesinato. Recordar este episodio todavía lo afecta: “Fue una barbaridad típica de un sátrapa. Sólo a un sátrapa se le ocurre matar a un muchacho porque no piense como él”.

 El periodismo y la ética

 

Núñez Grassals conoció temprano valor de la ética en el ejercicio periodístico, incluso por experiencias vividas, y desde entonces asumió como un sacerdocio promover este valor en la práctica de la profesión. Relata que en una ocasión fue víctima de un intento de soborno. “Siendo todavía pino nuevo en la profesión, en una actividad en el hotel El Embajador, un señor que entonces podía ser mi abuelo, era un asunto de unas empresas que estaban discutiendo un asunto, me echa el brazo y me dice: Me gustan mucho tus escritos, y me va conduciendo a un rincón. Me mete en un sanitario y saca un manojo de pesos, yo no había visto tantos cuartos juntos, y me lo pone ahí (en un bolsillo). Y le digo: Con esas mismas sucias manos que usted puso ese dinero sáquelo, sáquelo. Y me dijo: Mira, mi hijo, eso se acostumbra, eso no es problema. Y le digo: Mire, si usted no lo saca yo voy al salón y denuncio la barbaridad que usted está cometiendo con una persona que puede ser su nieto. Usted lo saca o yo lo denuncio”. A pesar de que han transcurrido muchos años de ese episodio, con tan solo evocarlo le brotan lágrimas de indignación.

 Maestro de generaciones

En 1972 ocurre su incursión en la enseñanza a solicitud del entonces director de la Escuela de Periodismo de la UASD, Rafael González Tirado, escuela de la que llegó a ser director. Tras casi cuatro décadas, desde hace algunos años no imparte clases en las aulas debido a un accidente cerebrovascular, del que se ha recuperado notablemente.

En 2012 le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo. Otros reconocimientos recibidos son la distinción como Profesor Meritísimo que le hizo el Consejo Universitario de la UASD, la dedicatoria del XII Congreso Hispanoamericano de la Prensa y el Primer Congreso de Escuelas de Comunicación Social, y la declaratoria como Hijo Meritorio de Boca Chica por parte de las autoridades del cabildo.

 

Finalmente, el profesor Rafael Altagracia Núñez Grassals exhortó a la ciudadanía a cuidar la libertad de prensa: “Cuando se cercena la libertad de prensa se disminuye la ciudadanía porque el escenario de discusión público es la prensa o los medios de comunicación”.