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Noticias | Por Redacción Espacinsular

En vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se conmemora el 3 de mayo, ONU Mujeres, TheNerve y sus contrapartes presentan un nuevo informe que pone de relieve las formas crecientes y cada vez más sofisticadas de violencia digital que enfrentan las mujeres en la vida pública, especialmente las periodistas y profesionales de los medios.

Según el informe titulado Punto de inflexión: Violencia digital — Impactos, manifestaciones y reparación en la era de la IA (Tipping Point: Online Violence—Impacts, Manifestations and Redress in the AI Age), el 12 por ciento de las defensoras de derechos humanos, activistas, periodistas, trabajadoras de medios y otras comunicadoras públicas denuncian haber sido víctimas del intercambio no consentido de imágenes personales, incluyendo contenido íntimo o sexual. El seis por ciento afirma haber sido víctima de deepfakes (ultrafalsificaciones), mientras que casi una de cada tres ha recibido propuestas sexuales no solicitadas a través de mensajería digital.

El informe revela que este tipo de abusos suele ser deliberado y coordinado, diseñado para silenciar a las mujeres en la vida pública, al tiempo que socava su credibilidad profesional y su reputación personal. Esta estrategia ya está surtiendo efecto: el 41 por ciento de todas las mujeres encuestadas afirmó que se autocensura en las redes sociales para evitar el acoso, mientras que el 19 por ciento informó que recurre a la autocensura en su labor profesional como consecuencia de la violencia digital.

Para las mujeres periodistas y trabajadoras de los medios, el panorama es aún más preocupante: el 45 por ciento de este grupo reportó haberse autocensurado en las redes sociales en 2025 (lo que representa un incremento del 50 por ciento desde 2020), y casi el 22 por ciento manifestó haberlo hecho en su propio trabajo.

Otras tendencias destacables apuntan a un aumento de las acciones legales y de las denuncias ante las autoridades por parte de las mujeres periodistas y trabajadoras de los medios. En 2025, la probabilidad de que denunciaran incidentes de violencia digital ante la policía se duplicó (22 por ciento) en comparación con 2020 (11 por ciento). Actualmente, casi el 14 por ciento está emprendiendo acciones legales contra agresores, facilitadores o sus propios empleadores, frente al ocho por ciento registrado en 2020; esto refleja una creciente concienciación y una exigencia más firme de rendición de cuentas.

Esta violencia está teniendo graves consecuencias para la salud y el bienestar de las mujeres. El informe revela que casi una cuarta parte (24,7 por ciento) de las periodistas y trabajadoras de los medios encuestadas han sido diagnosticadas con ansiedad o depresión a causa de la violencia digital sufrida, y casi el 13 por ciento informó haber recibido un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

“La IA está haciendo que el abuso sea más sencillo y dañino, lo cual está alimentando la erosión de derechos que tanto costó conseguir en un contexto marcado por el retroceso democrático y la misoginia en red. Nuestra responsabilidad es garantizar que los sistemas, las leyes y las plataformas respondan con la urgencia que esta crisis exige”, afirmó Kalliopi Mingerou, Jefa de la Sección para Eliminar la Violencia contra las Mujeres de ONU Mujeres.

Persisten brechas significativas en la protección legal contra la violencia digital. Como destacó el Banco Mundial el año pasado, menos del 40 por ciento de los países cuentan con leyes para proteger a las mujeres contra el ciberacoso o el acecho digital. Como resultado, el 44 por ciento de las mujeres y niñas del mundo —aproximadamente 1.800 millones de personas— siguen sin tener acceso a protección legal.

Punto de inflexión: Violencia digital — Impactos, manifestaciones y reparación en la era de la IA forma parte de una serie más amplia que examina cómo la violencia en línea está restringiendo la participación de las mujeres en la vida pública en la era de la inteligencia artificial.

El estudio fue encargado por ONU Mujeres en el marco del programa ACT para eliminar la violencia contra las mujeres, financiado por la Unión Europea. Se produjo en colaboración con investigadores de la Iniciativa de Integridad de la Información de TheNerve y de la City St George’s, University of London, en conjunto con el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la UNESCO. Los autores del informe son: la Dra. Julie Posetti, Kaylee Williams, la Dra. Lea Hellmueller, la Dra. Pauline Renaud, Nabeelah Shabbir y la Dra. Nermine Aboulez.