La Organización de las Naciones Unidas anunció la celebración de la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2026, un encuentro de alto nivel coorganizado por los Emiratos Árabes Unidos y la República de Senegal.
El evento articulará sus esfuerzos en torno a seis diálogos interactivos clave: Agua para las Personas, Agua para la Prosperidad, Agua para el Planeta, Agua para la Cooperación, El Agua en los Procesos Multilaterales e Inversiones en el Agua. El objetivo central es desbloquear alianzas críticas y financiamiento para revertir el deterioro de los recursos hídricos globales.
- A pesar de los avances recientes, 2,100 millones de personas siguen sin acceso a agua potable gestionada de forma segura a nivel mundial.
- La escasez y la mala gestión del recurso cuestan a la economía global entre el 6% y el 9% del PIB anual.
- Etiopía, Senegal y los Emiratos Árabes Unidos lideran el llamado a la acción climática, la cooperación transfronteriza y la inversión financiera.
Los datos más recientes del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) revelan un panorama de contrastes. Aunque entre 2015 y 2024 un total de 961 millones de personas ganaron acceso a agua potable segura, la realidad actual sigue siendo alarmante: 2,100 millones de personas carecen de agua gestionada de forma segura, 3,400 millones no tienen un saneamiento adecuado y 1,700 millones carecen de servicios básicos de higiene. Al ritmo actual, las tasas de progreso global deben multiplicarse por cuatro para alcanzar la meta de cobertura universal fijada para el año 2030.
Un recurso vital para la economía y la biodiversidad
La crisis del agua no es solo un desafío humanitario, sino un lastre financiero y ecológico masivo. De acuerdo con datos del Banco Mundial recabados para el foro, la escasez de agua y su mala gestión estructural cuestan a la economía mundial entre el 6% y el 9% de su PIB anual debido a la pérdida de productividad y la interrupción de las cadenas de suministro. Esto contrasta con el valor económico total que genera el uso de agua dulce y sus ecosistemas, estimado en 58 billones de dólares, una cifra equivalente al 60% del PIB global anual.
Por otro lado, la salud planetaria se encuentra en una situación crítica: aproximadamente el 70% de los principales acuíferos del mundo muestran un declive a largo plazo y el 83% de las poblaciones de especies de agua dulce han disminuido desde 1970. Paralelamente, los desastres relacionados con el agua se han disparado; el impacto de las inundaciones ha aumentado un 134% desde el año 2000 en comparación con las dos décadas anteriores.
El desafío del financiamiento y la cooperación transfronteriza
Uno de los principales focos de la conferencia de Abu Dabi será cerrar la inmensa brecha de financiamiento existente. Se calcula que para cumplir con el ODS 6 se requieren más de 1 billón de dólares anuales. Actualmente, solo las necesidades de los países en desarrollo oscilan entre los 131,000 y 141,000 millones de dólares al año. La ONU enfatiza la rentabilidad de estas partidas, recordando que cada dólar invertido en agua y saneamiento genera un retorno económico de 4.3 dólares.
La cooperación política internacional también se sitúa como una tarea pendiente urgente. A pesar de que las aguas transfronterizas representan más del 60% del flujo de agua dulce mundial y sustentan a más del 40% de la población del planeta, solo 43 de los 153 países que comparten estas aguas cuentan con acuerdos operativos que cubran el 90% o más de sus masas de agua comunes.
La Conferencia de la ONU sobre el Agua 2026 buscará que los Gobiernos y el sector privado transformen los más de 800 compromisos voluntarios de la Agenda de Acción para el Agua en políticas públicas vinculantes, integrando el agua de forma consistente en las negociaciones climáticas internacionales.






