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La crisis económica, la sucesión de cosechas por debajo de lo normal, la inestabilidad sociopolítica y la violencia de las pandillas exacerbarían los de por sí alarmantes niveles de hambre en Haití, especialmente los departamentos del sur del país.

Según cifras de la ONU, al inicio de febrero de 2022, unos 4,3 millones de personas requieren ayuda alimentaria de emergencia y de marzo a junio el horizonte se agravaría para alcanzar a 4,6 millones de haitianos en esas condiciones.

La depreciación de la divisa haitiana y el alza de los combustibles y las materias primas erosionarán más el poder adquisitivo de las familias, cuya canasta básica cuesta un 40% más que hace un año por el aumento de los precios de los productos importados como el aceite vegetal, la harina de maíz y el trigo.

Por otra parte, la inseguridad y la inestabilidad política seguirán siendo altas en los próximos meses, dificultando el acceso y las operaciones humanitarias.

También se prevén cosechas por debajo del promedio por la falta de precipitaciones de las dos últimas temporadas de siembra de maíz.

La FAO y el PMA recomiendan distribuir alimentos e implementar transferencias de efectivo e insumos para la agricultura y el ganado a las familias más necesitadas, además de rehabilitar las infraestructuras agrícolas comunitarias afectadas por el terremoto, incluidas las áreas de almacenamiento de semillas, captación de agua y sistemas de riego.